¿El marketing está matando a la crítica cinematográfica?

by on May 10, 2009

in Cine

Fecha: 05/05/2009
Apro (www.proceso.com)
Artículo

Hace un par de meses, el crítico cinematográfico Roger Ebert se quejaba amargamente en su sitio web de la desaparición de la figura del crítico en los periódicos estadounidenses, lo cual por su puesto llamó mucho mi atención.

¿Por qué estaba ocurriendo eso? En ese momento no obtuve respuestas, pero al menos asumí que tenía que ver con intereses comerciales, es decir, siempre que alguna sección o suplemento se cancela es debido a su incapacidad para generar ingresos publicitarios.

Sin embargo, había algo que se me estaba escapando, y no fue hasta que escuché decirlo a Tom Hanks, mientras hablaba con la prensa hispana sobre su más reciente cinta, Ángeles y demonios, que encontré una respuesta plausible: la gente atiborra las salas cinematográficas sin importar que la película en cuestión haya sido fuertemente criticada.

Así pues, el desempeño en taquilla no está ligado a la crítica cinematográfica, según Hanks, opinión que también comparto.

A lo anterior debo agregar que quizá los premios de la Academia estadounidense y de otros festivales sí dependan de la crítica. Pero los 700 millones de dólares que generó El código Da Vinci, no tienen nada que ver, ni con las reseñas ni con las estrellitas que califican los filmes.

Para Hanks, el papel del crítico ha sido desplazado por los cinéfilos (moviegoers), son ellos los que deciden sin importar lo que digan de la cinta.

Ante esto sólo tengo una respuesta: Puro marketing.

Si tomamos en cuenta los argumentos de Peter Biskind en su libros Toros salvajes, moteros tranquilos, encontramos que el modelo de negocio hollywoodense de sus blockbusters se basa en agresivas campañas de marketing: trailers, teasers, soundtracks, anuncios en revistas, periódicos, tv y radio, merchandising en McDonalds o Burger King, y de manera reciente, sitios web, wallpapers descargables, videojuegos y la complicidad de los bloggers, quienes informan de todo lo que va ocurriendo durante la producción de las cintas, incluso antes que los periódicos.

Así pues, cuando una cinta como Ángeles y demonios sale a cartelera, las expectativas son sumamente elevadas de tal forma que la gente termina llenado las salas. Qué importa lo que diga el crítico si en las fotos que han ido apareciendo por internet, se ve que la película está buenísima.

Entonces vendría la pregunta: ¿Para qué sirven los críticos? Ok, la pregunta es un poco injusta puesto que el ejercicio de la crítica tiene que ver con la reflexión y no con el pragmatismo, es decir, no es una receta de cocina, pero debemos tratar de responderla.

El hecho de que los críticos se hayan erigido como una autoridad capaz de influir en el éxito de una cinta o en su fracaso, me parece que es circunstancial; la escencia es la reflexión, la crítica invita, o debería invitar a la reflexión, y es a través de ésta profundizamos sobre las emociones, tragedias y eventos que vemos en pantalla.

Si bien una buena cinta funciona como catalizador de nuestras inquietudes cotidianas (frustraciones y deseos), o si se quiere ver de otra manera, nos ayuda a olvidar nuestros problemas,  es a través de la reflexión de dicha experiencia cuando nos enriquecemos como personas.

Y aunque el enriquecimiento no sea algo tangible, se puede traducir en lo cotidiano: ser mejores personas, nos ayuda a funcionar mejor en sociedad, y si se insiste en ser pragmático, nos ayuda a alcanzar nuestras metas. (Fausto Ponce)

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