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October 2007

El refinamiento del mal gusto, parte I

by Fausto Ponce on October 30, 2007

Fecha: 29 / 10/ 07
Apro (www.proceso.com)
Reseña

En abril pasado, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez concibieron un proyecto cinematográfico llamado Grindhouse, en honor a los cines “piojito” de Estados Unidos, en los que se proyectaban películas “de explotación” o Serie B (el término no es exactamente lo mismo, pero se puede usar como sinónimo); es decir, cintas de muy mala calidad, en las que salían chicas hermosas en pocas ropas, pésimas historias y mucha violencia.

El proyecto está compuesto por un double feature: Planet Terror, dirigida por Rodríguez, y por el otro está Death Proof, de Tarantino, con un par de cortometrajes (a manera de trailers promocionales falsos) que anteceden a cada cinta. El look es bastante retro, con cortinillas psicodélicas, negativos rayados y escenas perdidas (como ocurría en esos cines).

Para efectos prácticos de este espacio, lo mejor será dividir el proyecto en dos.

La primera parte comienza con el adelanto de una supuesta película llamada Machete, donde vemos a un mercenario mexicano vengarse de unos malosos que intentaron traicionarlo, y de paso, quedarse con chicas súper lindas, las cuales contrastan con nuestro “héroe” (interpretado por Danny Trejo), quien es sumamente feo.

Terminando el corto, llegamos a la primera historia, Planet Terror, donde un arma bactereológica se sale de control (el ejército y un científico mercenario están involucrados) y comienza a infectar a un pequeño pueblo estadunidense. El resultado: su población comienza a transformarse en zombis que comen carne humana.

Para detenerlos, tenemos a un sujeto misterioso llamado El Wray (Freddy Rodríguez); a una bailarina exótica Cherry Darling (Rose McGowan); a una doctora llamada Dakota, quien pasa por una crisis marital; al dueño de un pequeño restaurante y a su hermano, el sheriff local; a unas gemelas medio “zorras” (Electra y Elise Avellan, sobrinas de Rodriguez), y a varios elementos de la policía.

La película raya en el absurdo; no importan las subtramas, no importa si los personajes y sucesos tienen coherencia; no importa que no haya tesis autoral. Lo importante es que habrá sangre, muchos balazos, una historia de amor y un final lleno de esperanza (también absurdo), el cual viene de la mano de la mismísima Cherry, quien luego de perder una pierna gracias a los zombis, le es colocada una ametralladora a manera de prótesis, misma que usará, junto con sus habilidades dancísticas, para matar a las malévolas criaturas.

Planet Terror es, en sí, una película malísima, pero la diferencia a una cinta de “explotación”, Rodríguez es consiente de esto y lo lleva al extremo (es tan mala que se vuelve compleja), de tal forma que el resultado es un filme de autor que yace en el extremo opuesto a lo que haría un Bergman, Antonioni y cuanto director reconocido se venga a la cabeza, mientras los mencionados van por lo exquisito y lo sublime,

Rodríguez aboga por el mal gusto.

¿Es entretenida? Sí, si se ve como algo curioso –y uno aguanta más de hora y media de matadero de zombis sin sentido–, pero más allá de eso, es difícil que llegue a gustar a un público masivo.

Por eso, Planet Terror, es material para convertirse en cinta de culto, que sólo tendrá valor para los fans de hueso colorado de Rodríguez y uno que otro cinéfilo curioso y estudioso, ávido de rarezas. (Fausto Ponce)

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El infierno que llevamos dentro

by Fausto Ponce on October 29, 2007

Fecha: 26/10/07
Periódico El Economista, sección “La Plaza
Reseña

1408, basada en una historia de Stephen King, es una película perturbadora, no tanto por sus escenas terroríficas sino por su planteamiento psicológico donde se sugiere que el peor de los infiernos no es aquel que gobierna Lucifer, sino el infierno personal.

Para lo anterior, el director Mikael Hafstrom, se apoya en efectos visuales seductores y alucinaciones angustiantes que giran en torno a la culpa, al dolor y a la paranoia, para crear una pesadilla interminable que hará sufrir a un escritor mediocre llamado Mike Enslin (John Cusack).

Nuestro héroe es un sujeto cínico y sin ilusiones, que recientemente se la ha pasado escribiendo una especie de guía sobre los hoteles embrujados de Estados Unidos. Su libro no ha sido muy exitoso, y la explicación parece ser, además de la falta de pasión de Enslin, que él se la pasa desmitificando los hoteles que frecuenta, cuando sus lectores esperarían encontrar un mundo fantástico y macabro, una prueba de la existencia de la vida después de la muerte.

El escepticismo de Enslin será puesto a prueba en el Dolphin Hotel, el cual posee una habitación maldita (1408) en cuyo interior han muerto alrededor de 56 personas en circunstancias misteriosas. Por supuesto, Enslin no se amedrentará por las estadísticas ni por la insistente petición del gerente del Hotel, el señor Olin (Samuel L. Jackson), de mantenerse alejado de dicho cuarto (cuyo número, si se suma, da 13). No es ninguna sorpresa decir que Enslin vivirá cosas espantosas gracias a su atrevimiento.

Como había comentado anteriormente, la tensión yace en la angustia de Enslin, surgida por el choque con sus propios temores, aunque si bien hay una que otra aparición fantasmagórica capaz de sacarle un buen susto al protagonista, ésta no es la parte medular del episodio de terror al que se enfrenta el escritor.

Enslin se verá sumergido en un mundo lleno de dolor, pérdida, insensibilidad, mediocridad y egoísmo, mezclado con paranoia, miedo y un encierro forzoso (entre Poltergeist y El resplandor), del cual pareciera no haber escapatoria. El cuarto es una especie de verdugo que le dice sus verdades a Enslin, al tiempo que le hace ver su suerte.

La película te atrapa desde el primer momento, más que por el “qué pasará” que por la simpatía que uno pueda tenerle al Enslin, un sujeto bastante antipático (buena actuación de Cusack), que conforme va pasando la cinta, uno desea que no salga del cuarto nunca.

Mientras uno acepte una que otra convención medio forzada, la película es sumamente disfrutable, pero si uno desea ahondar en detalles descubrirá diversas fallas en el guión, básicamente, una falta de claridad entre las motivaciones y las acciones del protagonista, lo cual resta impacto a la historia, un impacto que pudo haber trascendido la adrenalina y el efectismo visual para convertir 1408 (EU, 2007) en un clásico.

Y sin embargo, la cinta “aguanta” para pasar un rato agradable en el cine.

Por último, cabe mencionar que, curiosamente, la versión del director, con final alternativo (que viene en el DVD, pues la cinta ya salió hace tiempo en Estados Unidos) posee mucha menos coherencia. Del infierno personal de Hafstrom al del estudio, quedó mejor el éste último. (Fausto Ponce)

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Permanencia Involuntaria: Programa 27 (24/10/07)

by Fausto Ponce on October 29, 2007

Hablamos sobre el cine y los cómics, en especial el de 300, sobre Planet Terror de Robert Rodríguez, sobre The Cure y los Premios MTV, y sobre lo que se espera del festival musical llamado Manifest de la Ciudad de México.

Playlist:
“Algo pa’ que te olvides”, de Pistolera
“The Bodysnatchers”, de Radiohead
“Tengo todo”, de Café Tacuba
“Proud Mary”, de Creedence Clear Water Revival

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Alatriste: desafortunada

by Fausto Ponce on October 25, 2007

Fecha: 30/03/2007
Periódico El Economista, sección “La Plaza
Reseña

Luego de aguantar esta cinta de dos horas y media, salí con muchas ganas de leer las novelas, no porque hubiera vibrado de emoción con Alatriste, sino porque quería comprobar si los textos de Arturo Pérez-Reverte eran igual de malas que la película.

Asumo que no, pues han sido bestsellers, es decir, algo debe de tener. Así pues, ¿qué pasó? ¿Por qué decidieron hacer una especie de popurrí con episodios de diversas novelas en vez de contar una sola historia?

El resultado es bastante desafortunado, y qué lástima, porque la anécdota contenía los elementos necesarios para ser una gran película de aventuras, pero ocurre que el director y guionista Agustín Díaz Yanes quiso hacer un resumen de toda las novelas.

Alatriste
se ubica en la España del siglo XVII, época en que el Imperio español comienza a decaer. Nuestro personaje principal (Viggo Mortensen), es un antihéroe, un miliciano español, medio bribón (tipo Han Solo), duro y seductor que por causas de fuerza mayor de pronto se ve obligado a cuidar a Íñigo, hijo de unos de sus compañeros de batalla.

Así pues, el Capitán Alatriste que ni siquiera es capitán, en realidad es un apodo, debe lidiar con la educación de su hijo adoptivo (interpretado en su juventud por Unax Ugalde), con su labor de mercenario, con su fidelidad al rey y a su amigo, el duque de Guadalmedina (Eduardo Noriega), con su amada, la sensual actriz María de Castro (Ariadna Gil) y con diversas intrigas políticas en las que está involucrada una bella señorita, hija de un funcionario público, llamada Angélica de Alquézar (Elena Anaya), quien trata de seducir al joven e inexperto Íñigo.

La figura de Alatriste se diluye en pequeños episodios que si bien nos brindan una idea clara de quién es el Capitán,al mismo tiempo evitan que los personajes (muchos sin sentido) y el drama se desarrollen. Y luego de dos horas, las cosa se vuelve aburrida.

Y entonces, tenemos una especie de monografía del Capitán Alatriste, un homenaje a un gran personaje, un gran hombre, temerario… pobre pero fiel a la corona, que resiste a los invasores y a las injusticias mientras sus dirigentes comienzan a ser presa de la corrupción. Pero ojo, la película tampoco trata a profundidad la decadencia política del Imperio.

¿Tiene cosas rescatables? Sí, posee una ambientación fenomenal, y una fotografía que hace guiños y homenaje a la obra del pintor Diego de Velázquez. Y por otro lado, tenemos actuaciones memorables, como la interpretación de Juan Echánove como el poeta Francisco Quevedo (la consciencia del Imperio), la carismática Ariadna Gil, quien después de un papel cómico en Volver, aquí consigue verse muy sexy.

Mortensen está muy bien, sí consigue conectar con el espectador, sin embargo, su español posee un acento que por momentos consigue sacarnos de la ficción.

La trama de esta cinta no tiene visos de seguir adelante: no se ve por dónde podría hacerse una secuela, en parte porque presenta un final cuasi cerrado y en parte porque Yanes tocó muchos puntos de la serie novelesca, y entonces, ¿qué harían? ¿refritearse una de las historias de esta película?

Desgraciadamente, es probable que Alatrsite esté muerto por un buen rato, cinematográficamente hablando. (Fausto Ponce)

Harry se pone rudo

by Fausto Ponce on October 23, 2007

Fecha: 10/07/07
Periódico El Economista, sección “La Plaza
Reseña

Entre más pasa el tiempo, o más bien, entre más pasan secuelas, la historia de Harry Potter se va poniendo mejor, y si bien esta última entrega no es de mis favoritas —la de Alfonso Cuarón me parece la mejor— consigue mantener la calidad de la anteriores al tiempo que nos hace perder todo rasgo de duda acerca del carácter, heroísmo y habilidades del maguito.

Harry Potter y la Orden del Fénix (Harry Potter and The Order of the Fenix, EU-Inglaterra, 2007), dirigida por Daid Yates, presenta a un Potter (Daniel Radcliffe) más heroico y carismático, más activo y decidido que en las cintas anteriores, en las que prácticamente era un mero espectador, quien dependía más de la suerte que de él mismo.

Aunque en El cáliz de fuego ya se veía que no era un mago común y corriente, es aquí donde todo se hace más claro, y qué bueno, puesto que seguir viendo a un Potter pusilánime luego de tanto tiempo iba a ser innaceptable para quienes no somos fans de “hueso colorado” de la serie. Cabe mencionar que en esta entrega, Harry besa a su Cho.

Harry Potter y la Orden del Fenix arranca con una desgracia, unos dementores (espectros malévolos) atacan a Harry y a su rudo primo, y en consecuencia de esto, Potter debe usar un hechizo para salvar la vida de ambos, lo cual ocurre.

Desgraciadamente, el Ministerio de Magia expulsa a Potter de la escuela debido a que no se le tiene permitido, a ningún mago, usar magia enfrente de un humano antes de los 17 años.

Por supuesto, Dumbledore (Michael Gambon) interviene y las cosas se arreglan pero sólo para ponerse peor:

1) Nadie en la escuela cree que Voldemort ha vuelto, y en consecuencia, todos piensan que Potter es un mentiroso; nuestro héroe comienza a sentirse como un verdadero extraño, sin mencionar que sueña con Voldemort todas las noches.

2) El mero mero del Ministerio de Magia, más preocupado por mantener su status quo que por hacer su trabajo, comienza a meter las manos en Hogwarts, pues piensa que Dumbledore planea quitarle el puesto.

Así pues, el ministro hará todo por quitarlo de la escuela, al tiempo que realiza una serie de modificaciones sustanciales, de la mano de Dolores Umbridge (Imelda Staunton), la nueva maestra contra las artes oscuras, para establecer el orden entre los alumnos, pero el resultado está lejos de beneficiar a los pupilos, al contrario, la mala preparación los dejará indefensos ante cualquier peligro, en específico, ante la llegada de Voldemort.

Potter, alentado por su padrino Sirius Black (Gary Oldman) y sus amigos cercanos, forma una sociedad secreta (el Ejército de Dumbledore) en la cual, sus miembros se preparan para defenderse del enemigo, que atacará en cualquier momento.

El drama y la tensión se dejan sentir en todo momento y, de manera afortunada, la batalla final, además de ser bastante emocionante, posee un efecto sumamente liberador: Potter es un verdadero héroe.

Las actuaciones de Radcliffe y sus compinches son estupendas, excepto Katie Leung (quien hace de Cho Chang), que realmente tiene “cero carisma”; sobresalen los nuevos personajes: Luna Lovegood (Evanna Lynch), una niña sumamente deschabetada y excéntrica, la mismísima Umbridge, una mujer rígida y autoritaria, y Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter), una terrible hechicera de enorme crueldad. Pero quien se lleva las palmas es Sirius Black, de una presencia y carisma excepcionales.

De las fallas de la cinta, podemos mencionar dos cosas: Una, que debido a la extensión del libro se explica demasiado, y dos, que los nuevos personajes, incluido Black (aunque no sea tan nuevo), son tan interesantes que uno siente que faltó película para hablar más de ellos. (Fausto Ponce)

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