Apro (www.proceso.com.mx)
Fecha: 13/10/2009
Reseña
Con todo y que la premisa y su respectivo desarrollo son sumamente adolescentes, Bastardos sin gloria (Inglourious Basterds, EU-Alemania, 2009), dirigida por Quentin Tarantino, es un trabajo sumamente maduro y conciso.
Tarantino transforma una historia de venganza (de tratamiento simple) en un homenaje del séptimo arte. Sangriento y entretenido, Bastardos sin gloria va desde la película serie b, pasando por la sátira política y las cintas de guerra; por la música de western de Enio Morricone en contraposición a la de David Bowie, así como por discursos históricos de cine y una divertida referencia al actor mexicano Hugo Stiglitz.
El director verte toda su rabia, pasión y sobre todo, amor por el cine en una obra donde casi todos los elementos son referenciales, y en donde cada toma y cada acción por más visceral y pueril que parezca, son prácticamente intencionales.
La película cuenta con dos líneas narrativas: Por un lado, tenemos al teniente Aldo Raine (Brad Pitt), encargo de formar un escuadrón (conocido por los alemanes como Los bastardos) para asesinar nazis de manera informal, integrado en su mayoría por judíos estadounidenses.
Por el otro lado, tenemos a una chica judía llamada Shosshona (Mélanie Laurent) sobreviviente de una masacre familiar perpetrada por el oficial nazi Hans Landa (Christoph Waltz), quien cuatro años después se encuentra con la posibilidad de vengarse de los asesinos de su prole.
Es en este escenario en donde el camino de la chica se cruzará con el de Los bastardos.
En general la cinta es una enorme comedia cargada de humor negro y violencia, enaltecida por el drama personal de Shosshona, quien ha pasado de ser una mera víctima para convertirse en un potencial verdugo.
Los díálogos son inteligentes y ágiles, pero sería imposible que fueran efectivos sin la complicidad de los actores, de todos, pero en especial la interpretación de Waltz un villano al que uno no sabe si odiar y querer. Cabe destacar también la breve actuación de Mike Myers, quien en un papel sobrio, realiza un desempeño preciso y memorable.
A simple vista Bastardos sin gloria podría percibirse como una cinta light gracias a su desparpajo y su violencia gratuita, la realización de Tarantino es rica en elementos que la película demanda un par de vistas por lo menos.







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Yo gocé la película como una loca… como una loca que, además, ya tiene poco tiempo de ir al cine y no desperdicia sus oportunidades en pendejadas. No me arrepentí. Cada minuto, de los 153 que dura el filme, valió la pena. Me mató la escena de la premiere y el “arrivederci” de Pitt, que no hubiera sido nada sin la excelsa actuación de Waltz. Coincido contigo, puede pasar por una comedia light, pero para el ojo entrenado, no lo es. Tarantino lo volvió a hacer!
A diferencia de Nasnia, creo que Tarantino logra hacerlo por primera vez. Después de un Pulp Fiction que parece más olfato que dirección total y un Kill Bill que fallece en lo anecdótico, Quentin alcanza por primera vez mostrarte tal cual es, un director que sabe que tipo de guión quiere filmar y que actores necesita, dos elementos tan ausentes en el cine norteamericano hoy en día.