Reseñas de cine, música, literatura, televisión, animación, cómics y videojuegos.

Un Supermán insípido

[box]Publicada originalmente en Proceso.com.mx
Fecha: 25/06/2013[/box]

Algo le falta a esta nueva franquicia del Hombre de acero que está dividiendo opiniones. En parte se debe a una visión distinta de lo que se supone debía de ser Supermán, pero existe otra parte que va más allá de toda concepción: la historia no funciona.

Sí, Supermán (encarnado por Henry Cavill) no es el héroe cándido y carismático que conocimos; es un sujeto inundado por un enorme pesar y una carga terrible: todos en la escuela lo molestaban y él tenía prohibido responder debido a sus grandes poderes. Y son esos poderes los que lo condenan a reducirse a su mínima expresión y posteriormente a ayudar a sus verdugos.

La vida de Supermán es trágica… Debe pensar en todos menos en él, en un mundo que es demasiado complejo y hostil, y en sus habitantes que se debaten entre el odio y el miedo. Pero aún así se sacrifica por la humanidad, impulsado por el cariño de sus padres… y por la culpa de un incidente que no se puede comentar aquí.

En El hombre de acero (Man of Steel, EU-2013) de Zack Snyder, el héroe está condenado a ser nuestro salvador, es su obligación y quizá en el fondo le gusta ese rol, pero lo ve como una cruz muy grande con filos que calan.

En esta versión de Supermán, nuestro héroe viene de Krypton, un planeta condenado a la destrucción. El padre de Supermán, Jor-El (Russell Crowe), es un científico que ha anticipado la destrucción de su planeta natal. Jor-El ha decidido salvar a su hijo y enviarlo a otro planeta.

Los planes de Jor-El se ven entorpecidos por el intento de un golpe de Estado por parte de un tiránico general que responde al nombre de Zod (Michael Shannon).

Supermán crece ignorando sus orígenes hasta que es imposible ocultarlo. Y son sus padres adoptivos Martha (Diane Lane) y Jonahtan Kent (Kevin Costner) quienes le revelan la verdad.

Años después de ese suceso, Supermán encuentra una nave espacial de los de su raza y amplía sus conocimientos sobre sí mismo. Y es cuando puede asumirse como el héroe que llegaremos a conocer.

Las cosas se complican cuando una reportera llamada Luisa Lane (Amy Adams) amenaza con revelar a identidad del héroe y el general Zod llegue a la Tierra para reclamar la alianza del heredero de Jor-El.

Todo este contexto que se resume aquí en unas breves líneas, es la mitad de la cinta, lo cual es un exceso, aunque contiene elementos promisorios que nunca llegan a desarrolarse.

La otra mitad corresponde a una lucha de poder entre Zod y Supermán (por cierto, el nombre Supermán se usa solo una vez en la cinta).

La segunda mitad es decepcionante: la película nunca logra hacernos sentir que Supermán se encuentra en alguna clase de peligro, ni física ni emocionalmente, y la resolución de los conflictos parece sacada de la manga y a conveniencia de los guionistas.

La falta de contenido se suple con un sin fin de explosiones que no alcanzan a emocionar para nada, al contrario se sienten recargadas y de mal gusto.

Al final, no importa si Supermán se queda en la tierra o se va; lo único que uno quiere es que la cinta se acabe.

Canciones para chachear

Para no aburrirme mientras limpiaba mi depa, decidí hacer una lista de reproducción. Excluí la más obvio de todas, “I Want to Break Free” de Queen porque me deprime.

Les comparto la lista, por cierto, gracias a algunos de mis followers ayudaron en la tarea. ¿Y ustedes con qué canciones hacen el aseo de su cuarto o casa, o lo que sea que limpien?

Candy Crush: El juego más cruel

No es el más violento pero es el más cruel que conozco. Y me refiero a Candy Crush… ¿Por qué? Por que te trata como adicto y lo peor es que consigue que juegues ese rol.

Candy Crush es sencillo y sumamente adictivo. Y te va enganchando poco a poco: te dosifica las vidas, te pone niveles sencillos en combinación de unos más complicados, y en un abrir y cerrar de ojos ya estás a punto de comprar vidas para seguir jugando. Es sumamente frustante que no hayas pasado el nivel y te bloqueen para seguir jugando. Los odio.

Pero eso no es el colmo, todos los recursos disponibles te los cobra; el colmo es el Amuleto de rayas (una brocha que te permite pintarle rayas a tus caramelos) que cuesta más de 500 pesos. Estoy seguro que varios lo han comprado y la verdad ni los juzgaría.

En fin, me recuerda al episodio de Los Simpson en donde Bart y Milhouse se toman una especie de ICEE en la tienda de Apu, cargado de azúcar y les da un Sugar Rush…

Candy Crush no está muy lejos de eso.

Barney, Bart y Milhouse

The Walking Dead: Cómic vs TV

Luego de varios meses, por fin pude revisar los cómics de The Walking Dead de  Robert Kirkman. Y sólo tengo tres observaciones:

1) Si bien comparten personajes, las historias varían —aunque la serie de TV trata de manter una línea similar a los personajes del cómic—, como ocurre en cualquier adaptación; tanto la serie de TV como el cómic funcionan de manera independiente y así deben ser juzgadas.

2) Con respecto a la serie de TV, el cómic es más transgresor y cruda: la serie de TV puede ser vista como algo un poco más dulcificado, lo cual no necesariamente es malo.

3) La serie de TV presenta una ventaja sobre el cómic: Se toman un tiempo considerable en el desarrollo de los personajes. En el cómic están bien delineados pero en la serie de TV se toman su tiempo, lo cual vale mucho la pena y genera experiencias más íntimas con los personajes.

En conclusión, ambos productos me parecen geniales. El cómic no desmerece la serie de TV ni viceversa, sin embargo, no estoy seguro de que el cómic me hubiera enganchado si no hubiera visto la serie, en ese sentido, soy más fan de la serie de TV que del cómic que dio origen a este mundo postapocalíptico.

Nosotros los nobles: En busca de una industria comercial

[box]Fecha: 27/03/2013
Publicado originalmente en Proceso.com[/box]

Podrá no ser la mejor cinta de comedia que se haya escrito, incluso peca de light y contiene algunos lugares comunes dentro del imaginario ricos vs pobres, sin embargo, la cinta dirigida por Gary Alazraki , Nosotros los nobles, es sumamente divertida y posee una frescura capaz de inyectar vitalidad a la industria nacional.

¿Cuáles son sus cualidades? Un guión bien armado, situaciones divertidas y un final emotivo… parece poco, pero es algo difícil de encontrar en un cine nacional en donde cada director se siente el próximo Fellini o Godard, cuando en realidad ni a Ed Wood llegan, pero eso sí, se sienten con derecho a usar nuestros impuestos para sus trabajos intrascendentes.

Basada en la cinta de Luis Buñuel (El gran calavera de 1949), Nosotros los nobles cuenta de manera efectiva la historia de una familia, los Noble, cuyo patriarca Germán Noble (Gonzalo Vega) descubre con horror que sus hijos son unos buenos para nada y que irremediablemente despilfarrarán toda su fortuna.

Germán Noble tiene tres hijos de los cuales no haces uno: Javi (Luis Gerardo Méndez) es un niño mimado, un mirrey que se la pasa gastando fortunas en el revén; trabaja en la empresa de su padre pero parece no aportar demasiado, tan sólo una serie de ideas que merecen no haber salido de la basura.

Por otro lado tenemos a Bárbara o Barbie (Karla Souza), otra niña mimada que está a punto de casarse con un empresario wannabe, un vividor llamado Peter (Carlos Gascón) que sólo busca ganarse la fortuna de la Barbie.

Para colmo, Barbie tiene una extraña conexión con el sobrino de su nana, Lucho (Ianis Guerrero), por un lado le coquetea, pero por otro, como ella es niña rica, se dedica a maltratarlo.

Por último está Cha (Juan Pablo Gil) un estudiante mediocre quien tiene una debilidad por las mujeres mayores y siente que yendo a temazcales y a clases de meditación puede cambiar al mundo.

Un buen día, Germán decide jugar una broma a sus hijos: Les hará creer que están en bancarrota para obligarlos a trabajar y ver si así se enderezan. Obviamente existe un gran riesgo, pues si sus hijos se dan cuenta del engaño, podría generarse una ruptura de por vida con sus hijos.

Puede decirse que es superficial, puede tacharse de tener lugares comunes en donde los pobres tiene un corazón más bondadoso que los ricos, y también puede decirse despectivamente que es comercial.

Cosas qué reprochar: El casting es un bueno, pero no sobresaliente salvo por Karla Souza y Luis Gerardo Méndez que hacen un magnífico trabajo; el audio es pésimo, como casi todas las cintas mexicanas, y la fotografía está mal expuesta.

Y sin embargo, funciona, hace reír, entretiene y nos hace sentir que hemos pagado un precio justo por nuestro boleto; Nosotros los nobles tiene esa frescura que nos hace sentir que “el cine mexicano no es tan malo”, y por lo tanto, nos deja con ganas de ver más películas hechas en casa.