Fecha: 11/04/2008
Periódico El Economista, sección La Plaza
Reseña
La cinta dirigida por Todd Haynes, no es una biopic cualquiera, es más, de hecho, no puede ser calificada como tal. Lo que hizo Todd fue realizar un ensayo en torno a la figura de Dylan, a través de ciertos pasajes de su vida, sus canciones, sus influencias y de seis personajes ficticios, interpretados por Richard Gere, Cate Blanchet, Christian Bale, Heath Ledger, Ben Wishaw y Marcus Carl Franklin. .
El resultado: Mi vida sin mi (I’m Not There, EU-2007)una película compleja —la cual será disfrutada por aquellos súper fans del artista— y un pesonaje multifacético, contradictorio y esquivo. Los personajes de la cinta son todos Bob Dylan, pero a la vez, tampoco lo son.
Primero tenemos a un niño negro que se hace llamar Woody Guthrie (Franklin), y que va viajando por ahí tan sólo con su guitarra y su música, luego tenemos a Jack,(Bale) un cantante contestatario de folk, quien poco a poco se va dando cuenta de que no puede cambiar el mundo.
Posteriormente aparece Robbie (Ledger), un actor de hollywood casado con una pintora francesa, con hijos y toda la cosa y un rockero llamado Jud (Blanchet) que ha dejado atrás su música de protesta.
Y por último, tenemos a un actor (Gere)que participa en una película sobre Billy the Kid y a un poeta llamado Arthur Rimbaud (Wishaw), quien de hecho aparece muy poco.
Cada uno de estos personajes vive momentos que nada tienen que ver entre sí, o bueno, sí, en realidad, la interconexión entre ellos es Bob Dylan. Los múltiples Dylans representan un aspecto de la personalidad del artista.
A pesar de que uno puede establecer un antes y un después —claro, si es que conoce la vida de Dylan y ha visto los documentales que se han hecho sobre él—, los momentos de cada carácter no están necesariamente ligados de manera lineal, incluso habrá situaciones que no hacen referencia a la vida del arista, aunque simbólicamente hagan perfecto sentido.
Con todo y que la presencia de los seis actores es importante y destacada, éstos quedan bajo la sombra de Dylan. Es decir, el protagonismo queda al servicio del concepto.
La propuesta de Haynes es bastante arriesgada, puesto que es capaz de ahuyentar a los no iniciados, pero para quien sea fan de Dylan y quien esté abierto a algo novedoso, Mi vida sin mi será una grata (y bizarra) experiencia. (Fausto Ponce)








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