El éxito de RBD

by Fausto Ponce on July 8, 2008

Alta Fidelidad

Es difícil saber hasta dónde hubiera llegado RBD sin su programa de TV (mezcla entre telenovela y sitcom), sin embargo, es un hecho que la popularidad de la serie fue la piedra angular de esta agrupación prefabricada en donde el talento vocal de sus integrantes es sumamente cuestionable. Pero decirlo de esta manera resulta sumamente simplista e inclusive puede ser hasta insultante para los miles y miles de fans del mundo de habla hispana: En esencia, RBD no es un concepto hecho al azar, vacío y sin sentido —bueno, al menos no es tan vacío como se piensa—, el hecho de que sea algo estereotipado, es otra cosa.

En primer lugar, RBD emocionó a miles de adolescentes gracias a un concepto sumamente básico, la misma arma que utilizó el rock desde el primer día de su nacimiento: la rebeldía. El programa de televisión apareció en un momento en que los adolescentes en México no tenían nada para ellos, más que las series Estadounidenses que llenaban la televisión. Y de pronto, apareció un grupo de “chavos” que, como todo adolescente, eran rebeldes por naturaleza.

Pero ojo, no era cualquier “clase de chavos”, estos sujetos, si bien estudiaban en una escuela para ricos, provenían de diversos estratos: la hija de un empresario (Mia=Anaí), el hijo de un político (Diego=Christopher), la hija de una artista popular (Roberta=Dulce María), el hijo de un carnicero (Giovani=Christian), el hijo de un empresario venido a menos (Miguel=Alfonso) y la sobrina de “la de la cafetería” (Lupita=Mayte, la más pobre), sin mencionar una diversidad de personalidades que van desde la gorda, un chico judío, la zorra, la inadaptada, el drogadicto, los nerds, etc, etc.

¿Contra qué se rebelaban? Por supuesto, contra las reglas que imponían los adultos, reglas que no los dejaban ser quienes estaban destinados a ser, y contra un sistema de clases en donde los alumnos que tenían beca eran discriminados por una especie de sociedad secreta. Los protagonistas de la historia, los buenos, por supuesto, perseguían el ideal democrático y globalizador de la diversidad, algo que cayó como anillo al dedo para los jóvenes mexicanos: RBD consiguió penetrar en el inconsiente colectivo del público.

Lo anterior, sumado a pegajosas canciones con letras románticas (amor y desamor), se convirtió en un fenómeno nacional. Desconozco cómo haya sido el proceso en otros países, pero asumo que algo habrá tenido que ver. De la misma manera, desconozco cómo fue posible que la versión original argentina, no haya sido llevada al nivel al que llegaó el concepto en México, el cual ha llegado a Brasil, España y Estados Unidos.

Habrá que ver que sucede con el tiempo, habrá que ver si consigue llegar a generaciones posteriores como lo hizo Timbiriche, con la debida proporción, pues estoy casi seguro que los timbiriches no llegaron a tener la popularidad que posee RBD.

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