Fecha: 11/05/2006
Periódico El Economista, sección “La Plaza”
Reseña
En un fin de semana flojo en cuanto a estrenos cinematográficos fuertes se refiere, El nuevo mundo (The New World, EU, 2005) destaca como una buena opción. Además tiene otras razones de peso. Entre otras, se encuentran: Colin Farrel, una historia llena de poesía y romance, y la maravillosa cinematografía del mexicano Emmanuel Lubezki.
El nuevo mundo, de Terrence Malick, cuenta el romance de una princesa india, Pocahontas (Q’Orianka Kilcher), y el aventurero John Smith (Farrel), quien llega a las nuevas costas americanas con la ilusión de un nuevo comienzo. La necesidad y el destino lo llevan a encontrar a la princesa, quien inmediatamente lo hechiza con su belleza. Y viceversa.
El encuentro desata una historia tormentosa y prohibida, llena de pasión, traición, amor, desencanto y libertad. Pero lo más importante es la lírica de los diálogos y la belleza visual, lo que da como resultado una cinta más reflexiva que dramática o de aventura.
La historia de El nuevo mundo es contada desde tres puntos de vista: el de John Smith, el de la misma Pocahontas y por último, el del tercero en discordia y esposo de Pocahontas, John Rolfe (Christian Bale). Lo anterior, sumado a la inmensa carga de diálogos, provoca cierta dispersión, de tal forma que los conflictos y motivaciones de los personajes se diluyen en frases hermosas acerca de la vida y el amor.
Las actuaciones de Collin Farrel, Q’Orianka Kilcher y Christian Bale, son bastante buenas, sin muchos aspavientos, los actores transmiten lo necesario para que los diálogos tengan un efecto sumamente emotivo.
Sería injusto decir que El nuevo mundo sólo vale la pena porque no hay estreno mejor este fin de semana, sin embargo, decir que es “la cinta que todos esperábamos”, resulta excesivo.
Con todo y todo, esta cinta posee muchas cosas disfrutables, sobre todo para aquellos románticos empedernidos, amantes de un cine menos comercial y más “de arte” (Fausto Ponce)






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