Fecha: 27/06/2008
Periódico El Economista, sección La Plaza
Reseña
Si bien la cinta estelarizada por Steve Carell y Anne Hathaway consigue revivir la nostalgia por la serie sesentera y consigue, por momentos, hacernos reír gracias a sus chistes bobos y algunas situaciones de pastelazo; le cuesta trabajo sostenerse por hora y media como una cinta de calidad.
Todo va muy bien durante los primeros dos actos, pero para el final, la cinta se tambalea de manera desastroza: la resolución de los conflictos se hace de manera abrupta, sin mencionar que se intenta dar profundidad a los personajes -como para reforzar el romance entre los protagonistas- lo cual no tiene sentido alguno.
El Superagente 86 (Get Smart, EU-2008) da cuenta del ascenso del agente Maxwell Smart (Carell) de la agencia Control, de analista a un agente de campo.
Smart ha pasado todas sus pruebas para conseguir su ascenso, pero es tan buen analista que el jefe no desea promoverlo.
Sin embargo, una fuga de información -las identidades de todos los agentes de Control son reveladas- provoca una terrible matanza a manos de la agencia de espionaje rival, Kaos, lo cual hace inevitable que Smart salga al “quite”.
Y por supuesto, lo hace al lado de la agente 99 (Hathaway), quien acaba de hacerse cirugía plástica por motivos profesionales.
Pero no todo es miel sobre hojuelas: Smart es demasiado listo, tan listo que es raro, además, su falta de experiencia hace que la agente 99 no confíe mucho en él.
En fin, el caso es que ambos deben detener a Kaos, pues la matanza de agentes sólo es una parte del terrible plan que involucra la creación y detonación de un explosivo nuclear en suelo estadounidense.
Adaptarse no le toma mucho tiempo a Maxwell Smart, ni a las situaciones o los personajes que lo rodean, y en ese proceso, como había comentado anteriormente, la comedia es bastante disfrutable a lo largo de la primera hora.
Pero luego, algo extraño ocurre: la 99 habla un poco de su pasado, lo cual crea una atmósfera propicia para la intimidad emocional y el romance entre ella y Smart, pero la pregunta es ¿por qué? Es decir, la cinta había funcionado desde el principio como una comedia de estereotipos, y de pronto se da un giro serio y se añaden elementos melodramáticos y escenas de acción casi comparables a las de Misión imposible.
Es esquizofrénico. Pareciera que las primeras dos partes partes fueron hechas por un guionista y el último tercio por otro. No tiene sentido.
Por otro lado, Hathaway luce bastante linda, pero desgraciadamente eso no ayuda a generar química entre los protagonistas.
El Superagente 86 podría haber sido una buena comedia, de humor simple si se quiere, pero el resultado fue algo apenas bueno que no le hace justicia a la serie de televisión. (Fausto Ponce)






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