Fecha: 07/07/2005
Periódico El Economista, sección “La Plaza”
Reseña
Los realizadores de la cinta pueden estar satisfechos (aunque tampoco es para presumir), aseguraron que la próxima película de esta franquicia cuente con una base importante de espectadores satisfechos. Y no es de extrañarse, pues entre los productores se encuentran el mismo Stan Lee (creador de la serie) y Chris Columbus, realizador de Harry Potter.
La historia de Los cuatro fantásticos (Fantastic Four, EU, 2005), dirigida por Tim Story, comienza con el científico Reed Richards y su amigo (expiloto de la Nasa), Ben Grimm, dirigiéndose a centro de operaciones del Doctor Víctor Von Doom (compañero de la universidad de Reed), en busca de financiamiento para un importante proyecto genético de Reed que debe desarrollarse en el espacio.
Victor acepta, no sin antes dejar claro, sobre todo a los espectadores, cierto antagonismo y envidia a causa del genio de Reed. Así pues, Estos tres sujetos, junto con la ex de Reed, Sue Storm (ahora novia de Victor) y el hermano menor de ésta, Johnny, en una aventura espacial que se verá afectada por una tormenta cósmica.
El resultado es la alteración del ADN de la tripulación, lo que brindará a los afectados increíbles superpoderes. El meollo está en cómo lidiará cada uno con su nueva condición, de tal forma que el grupo de los Cuatro Fantásticos quede conformado.
Grandes efectos y escenas de acción, pero pocas peleas entre el malo y los superhéroes, de hecho sólo hasta el final y la verdad no es muy dinámica que digamos, no tiene la espectacularidad a la que el Hombre Araña (personaje también creado y asesorado por de Stan Lee) nos tiene acostumbrados.
La mayor parte del tiempo los protagonistas se la pasan debatiendo en conflictos existenciales sobre “ser o no ser” un superhéroe. ¿Es su nueva condición un don? ¿o una maldición? Sobre todo Ben (La Mole), cuyo físico provoca que su esposa lo abandone.
Uno de los problemas es que, a diferencia de lo que hace Bryan Singer con los X-Men, los conflictos existenciales llegan a dar flojera, pues no se muestran con intensidad además de que se extienden demasiado. También contribuye el trabajo de los actores: Reed o el Sr. Fantástico (Ioan Grufford) luce demasiado pusilánime para convertirse en el jefe; Sue es despampanante pero tibia, y Von Doom (Julian MacMahon) no es tan aterrador como debiera o como lo fueran William Dafoe en El Hombre Araña, o Ian McKellen en los X-Men.
Sobresalen: La Mole (Michael Chiklis, el de The Shield) y Johnny (Chris Evans). El primero si proyecta el tormento de ser un hombre de piedra, mientras al segundo le queda muy bien el papel de casanova. Sin embargo, ellos no son los que llevan el peso de la cinta.
No se malentienda: a pesar de sus defectos, la cinta funciona es entretenida, gracias a la acción, los efectos, a que algunos puntos narrativos están bien colocados y a la iconografía de estos memorables personajes. (Fausto Ponce)








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