It’s not all about music, man

May 30, 2009

in Columna AF

Alta Fidelidad

Hace casi tres años escribí un artículo en donde expresaba mi pesar por la precaria situación del rock mexicano, a pesar de que en ese tiempo acababa de cumplir 50 años. Ahora bien, retomo ese post porque hace un par de días, un amigo y colega estaba sumamente molesto porque el documental de Metallica contenía muchos elementos extramusicales.

—”Nada más deberían de hablar de su música” — decía convencido y molesto a la vez. Mmmm… no lo creo. Y para muestra diré lo siguiente:

En 1994, el cuerpo sin vida de Kurt Cobain fue encontrado sin vida en su casa de Lake Washington, por un electricista que llegó para realizar un sistema de seguridad… 24 años antes, Jimi Hendrix falleció de manera misteriosa en su habitación del Samarkand Hotel en Notting Hill, Londres, luego de haber asistido a una fiesta… y podemos seguir con algunas muertes más (Janis Joplin, Jim Morrison, Elvis Presley o Sid Vicious, por ejemplo), y con varios escándalos de drogas, sexo, traición, fracaso y por supuesto, mucho rock and roll.

Las tragedias que en mayor o menor medida vivieron diversas estrellas de rock anglosajón (no todos tuvieron que morir), aunadas con su calidad musical, fueron responsables de crear mitos y leyendas que perduran y seguramente perdurarán por siempre. Sólo busquen las referencias escritas (y videos documentales) sobre cualquiera de sus grupos favoritos en inglés.

— “Los rockeros también necesitamos nuestra revista del corazón” — dice Jaime López, cuyas palabras contienen una gran verdad. Y es que León de Zoe debería hacerse arrestar, Mickey de Molotov debería de golpear a un reportero, Ely Guerra debía ser encontrada con algún amante escandaloso para que nos dejara ver que no es una muñequita de biscuit*, y Leonardo de Lozane debería de engordar 50 kilos y hacer un reality que muestre su vida en el mundo de los feos… ¿No sería genial que pasara algo interesante con nuestros rockeros?

Ok, estoy exagerando, tampoco quiero un “TV & Novelas” para rockers, pero el punto es el siguiente: Faltan historias apasionantes (no chismes baratos) que den cuenta de la vida y obra de los rockeros mexicanos. Y en ese sentido, los medios hemos fallado en eso, pareciera que ahondar en la vida del artista signifca hablar sacar a relucir el amarillismo barato de las estrellas pop, que para eso se pintan solas.

Querer que la producción mediática que se genera de los artistas debe remitirse sólo la música, es de un purismo absurdo, sencillamente porque las composiciones se nutren de la vida personal del artista o bien, de su forma de ver la vida, y aunque eso pueda transmitirse, en parte, en una canción, todos los seres humanos buscamos más allá de lo que tenemos, no nos basta con tener una canción, deseamos conocer al hombre que la escribió, deseamos entrar en su mente  y creer que esos tres minutos musicales forman parte de algo más grande.

No importa si un grupo tiene mucho éxito en su época, mientras no consiga trascender su tiempo, será una estrella fugaz sin importancia. Así pues, mientras no comencemos a crear historias, mitos y leyendas en torno a la industria del rock mexicano, nuestro rock está destinado a quedar sumergido en la mediocridad.

*Una muñequita de biscuit es una muñeca de porcelana fina.

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Chanfle II June 1, 2009 at 6:15 pm

Así es: los periodistas hemos fallado, en ése y otros puntos. Pero nunca es tarde para empezar.
Ahora, pinches PR’s también tienen su culpa. De tanto cuidarlos, de protegerlos, de hacerlos ver perfectos, los transforman en aburridos. Y seguro que no lo son.

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Javier Moro July 1, 2009 at 7:24 am

Cuanta razón: hace unos meses, cuando Amy Winehouse estaba en medio de su propio caos provocado por las drogas, el reven y el alcohol, el País de España publicó un artículo en donde abordaba sí la vida alocada de la cantante y sus constantes altercados con la ley, pero también ahcía unr ecuente de quién era la tal Amy, de dodne venía, de donde salió y porque era un fenómeno musical. Un artículo respetuoso de la vida privada de la artista, que no la juzgaba moralinamente, pero que sí abordaba esos aspectos personales por todos conocidos: a nuestros roqueros les conocemos santo y seña, pero no osamos publicarlo, es cómo sí fueran políticos de viejo regimen.

Abrazp

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