De entrada, debo admitir que este grupo me llamó la atención por Juliette Lewis y su dirty-trampy look. Pero después, me enganchó su propuesta punky, llena de energía y rock distorcionado, que por momentos me recuerda a algunas cosas de la australiana Suzi Quattro. A pesar de lo anterior, Four on the Floor no me parece una producción sobresaliente; se rescatan algunos sencillos —por supuesto “Hot Kiss” y “Sticky Honey”, entre otras— pero en general, el álbum de Juliette and the Licks suena muy standard: las canciones tienen onda, tiene energía y suenan redondas (bien estructuradas), pero carecen de punch, de ese que hace que nos apropiemos de una canción y la escuchemos una y otra vez.







