Fecha: 09/11/2007
Periódico El Economista, sección “La Plaza”
Reseña
Leones por corderos (Lions for Lambs, EU, 2007) es un interesante discurso político diseñado para mover consciencias cansadas de los típicos mensajes políticos, o que de plano ya no se impresionan con nada. Es mera propaganda y no lo digo en un sentido peyorativo.
Es un circo de tres pistas que apela a la reflexión y al compromiso del pueblo estadounidense, a esa población apática que cree ciegamente en las mentiras de sus dirigentes (me estoy poniendo en los zapatos de la cinta), y en lo que dicen los medios, quienes han perdido su capacidad de informar, debido a que están más preocupados por aumentar su rating.
Por un lado, tenemos al senador Jasper Irving (Tom Cruise), quien manda llamar a una periodista veterana y colmilluda Janine Roth (Meryl Streep) para contarle sobre la nueva estrategia del gobierno con respecto a la guerra contra Afganistán. En el fondo, una artimaña para dormir al pueblo.
Por otro lado, tenemos a un maestro liberal (Robert Redford) que intenta a convencer a uno de sus estudiantes (Andrew Garfield), uno de esos que sólo quieren fiesta), de que se comprometa con su educación y que ayude activamente a la sociedad.
Y por último, se nos cuenta la historia de dos soldados, Ernest (Michael Peña) y Arian (Derek Luke), quienes forman parte de la estrategia del senador, que tratan de sobrevivir en una montaña afgana, redeados de talibanes. ¿Resultado de una guerra que no puede ganarse?
Todo ocurre al mismo tiempo y a pesar de que los escenarios son prácticamente estáticos, el guionista Matthew Michael Carnahan y el director Robert Redford se las arreglan para que todo suene entretenido, claro, si es que uno se engancha con el discurso y con el carisma de los actores.
El político es mostrado como un tipo cínico, sumamente pendiente de las encuestas del electorado, de moral estricta y educación militar, poseedor de la verdad absoluta, defensor de la democracia mundial.
En un principio, la periodista semuestra crítica, aguda, veraz, pero al final se vuelve la perseguida, cuando el senador le recuerda que ella y su empresa de noticias fueron en parte responsables de la guerra: ellos le vendieron la idea al pueblo.
En el escenario dos, el maestro excombatiente de Vietnam trata de ejercer su propia lucha para conscientizar a sus alumnos de la situación del país, digamos, para que no puedan ser manipulados. Su interlocutor, aunque es un jovenzuelo, representa a esa parte de la población que no hace nada por su país y que decide vivir en una burbuja.
Los combatientes, Arian y Ernest, enarbolan a las minorías, las cuales están dispuestas a morir por el país, aunque éste los trate con la punta del pie.
Con todo y que la cinta sí consigue su cometido (uno se queda reflexionando al final), tiene su principal valor para el momento que están viviendo en Estados Unidos, con las elecciones en puerta.
Y de seguro, uno que otro curioso lo tomará como materia de debate político, pero es demasiado local para que interese a un público amplio en nuestro país que sólo desea ver una historia entretenida. (Fausto Ponce)






{ 0 comments… add one now }