Fecha: 28/10/2008
Periódico El Economista, sección La Plaza
Reseña
Los que hayan visto la cinta Hitman, basada también en un videojuego, sabrán que si digo: “ Hitman está mucho mejor”, lo más seguro es que se abstengan de ver Max Payne (EU, 2008).
Dirigida por John Moore, la cinta estelarizada por Mark Wahlberg, Beau Bridges, MIla Kunis y Olga Kurylenko (quien también apareció en Hitman), es una verdadera decepción: las escenas de acción son escasas y poco impresionantes y el atractivo visual (Kunis y Kurylenko) está sumamente desperdiciado.
La historia va como sigue: Max Payne es un policía taciturno, obsesionado con atrapar al asesino de su esposa e hijo. Su investigación da un giro cuando conoce a una tal Natasha (Kurylenko), quien posteriormente es asesinada por un ente volador, poco después de hablar con su drug dealer.
Curiosamente, Natasha muere con la billetera de Max, lo cual lo convierte en el principal sospechoso. Pero hay más, según parece, existe una conexión entre el deceso de su esposa y el de Natasha, probablemente sea el mismo asesino.
¿Cómo? Sólo diré que existe una novedosa droga que fungirá como el eslabón perdido.
Así pues, Max se la pasa toda la cinta investigando e investigando con una cara que, más que expresar un profundo pesar (Payne=Pain=dolor), parece ser la de una persona que padece de terribles agruras; habrá traiciones, aliados sacados de la manga y personajes carentes de sentido, como los villanos principales, entre otras incongruencias.
No soy fan del videojuego y estoy convencido de que las adaptaciones no deben, necesariamente, ser fieles al producto original, pero hacer que una cinta basada en un videojuego se sostenga gracias al suspenso —de hecho la película es un thriller— y no a la acción, me parece un enorme desatino.
Al menos, los realizadores de Hitman estaban conscientes de las carencias de dramáticas del guión, y decidieron compensarlo con grandes dosis de acción y una enorme tensión sexual entre Kurylenko y Timothy Olyphant.
En Max Payne, los papeles de Kurylenko y Kunis pudieron haber sido interpretados por cualquier actriz de medio pelo que estuviera muy guapa, al menos se habrían ahorrado un dinerito.
Eso sí, visualmente, la película es bastante disfrutable, pero ni con eso se salva. (Fausto Ponce)






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