Fecha: 01/09/2005
Revista Sky, suplemento “City”
Reportaje
Texto escrito durante la promoción del disco Casa, justo cuando Natalia defendía a capa y espada a su grupo La Forquetina.
A su manera, Natalia LaFourcade y La Forquetina han roto esquemas. No han incursionado en la música experimental ni creado nuevos géneros, pero es de las propuestas que han ayudado a romper el estereotipo de que el pop consiste en un grupo de chicos y chicas guapas a quienes les dicen qué cantar y cómo moverse.
El 2003 marcó el inicio profesional de Natalia en el medio artístico con la salida de su disco debut Natalia Lafourcade (que llegó hasta Japón), proyecto solista del cual Natalia no estaba muy convencida, no en lo musical sino más bien en cuanto a protagonismos, es decir, la “tirada” de Natalia era desde un principio formar una banda.
“Cuando empezó el primer disco estaba muy bajona porque decía ‘no, hubiera metido banda, no hubiera hecho el disco así’”, comenta Natalia.
Las cosas cambiaron cuando se formó el grupo que la acompañaría en sus giras. El desempeño de todos era tan bueno, que Natalia se animó a presentar el proyecto como un grupo, el ahora conocido Natalia y la Forquetina.
“Al principio me decían: ‘A lo mejor te da miedo la fama, te da miedo enfrentar esto tú sola’. Y no es ningún miedo de nada, es como decir, hay química musical y es muy difícil encontrarla. Antes había tratado de tener varias bandas y es muy difícil encontrar personas con las que puedas compartir la creatividad, los sueños, la responsabilidad y que sepas que no te van a fallar y que le van a echar ganas. Y eso lo encontramos entre nosotros”.
FP: ¿Es verdad que para hacer este disco se fueron prácticamente de retiro espiritual?
Natalia: Cuando terminamos la gira del primer disco dijimos: “bueno, vamos a tomarnos unas vacaciones, necesitamos ese tiempo de componer”; teníamos la presión de que había mucha gente que no confiaba en el proyecto. Un poco fue como decir: “Es algo que queremos hacer y no queremos que nadie nos moleste ni nos esté diciendo, y la mejor manera de hacerlo es en un lugar en donde nadie nos pueda encontrar y donde nadie nos hable y podamos componer”.
Nos fuimos cuatro meses a Xico; hicimos 16 canciones y aprendimos muchísimo de la convivencia y de la amistad. Fue un proceso bastante especial, muy intenso. Y cuando llegó la hora de componer hubo un enfrentamiento. No todo el tiempo fue color de rosa: vivimos corajes, alegrías, tristezas, nos hicimos más amigos; nos peleamos, nos contentamos… aprendimos muchísimo.
Y al hacer las maquetas nos dimos cuenta de que realmente valía la pena que nos juntáramos. Y una vez que escuchamos el resultado final, y una vez que vimos que superaba nuestras expectativas, con todo el derecho del mundo y con todos los pantalones dijimos: “Vamos a la disquera a decirles que vamos a cambiar el nombre”. Y también fuimos con la onda de “Igual y nos dicen que no y pues ni modo”. Y llegamos a Sony-BMG y nos topamos con que dijeron: “Va”.
FP: ¿De qué manera influyó este encierro en su disco?
Alonso: Influyó mucho en lo que queríamos. Cada disco es en general un proceso, una biografía Todos los estados de ánimo por los que pasamos; hay canciones que son muy pacíficas, otras muy extremas, no agresivas, que traen muchas fuerza, y más las canciones que hicimos en la Ciudad. de México. El disco habla mucho del amor, pero del amor hacia todo, habla de todos los estados que implica el estar enamorado: el amor te puede llegar a la gloria, el amor te puede doler, el amor te mata.
POP VS. ROCK
En México, por tradición, el pop ha tenido una connotación negativa dentro del medio rockero y alternativo, de tal forma, que grupos de pop con propuesta, como Morbo o la misma Natalia y la Forquetina, no suelen ser bien vistos en espectáculos como el Vive Latino, que se supone albergan propuestas alternativas alejadas de la música prefabricada o comercial. En la pasada edición del Vive Latino, el público prácticamente “bajó” a Natalia del escenario.
FP: Cuéntenme sobre la experiencia que vivieron en el Vive Latino 2005 con los Liquits
Natalia: Pues es muy chistoso, porque los Liquits me habían invitado a cantar con ellos varias veces. Dos días antes me habían invitado y no fui porque tenía cosas que hacer. Y ese día, llegamos al Vive y ellos estaban a punto de subir al escenario, entonces Alonso me dijo: “están cantando la canción que cantaron contigo en el disco y no te invitaron. A que no te subes” y le dije: “A que sí”.
Y me subí y fue de: “qué haces aquí”, y yo: “No sé pero dame un micrófono, vamos a cantar”. Había gente que me hacía rock and roll, y otros me hacían “pito” con todo el orgullo del mundo. No te puedo decir que me pone triste, porque no, ni tampoco digo ¡ah, qué culeros! Lo que siento es que en México desgraciadamente, así como es la sociedad elitista que dice “los fresas y los nacos”, es lo mismo con la música.
Alfonso: Todo esto se ocasiona por la imagen que se ha dado del grupo, pero yo he visto bandas en el Vive más tranquilas y mucho más fresas, pero como los pasan en la estación de radio Reactor 105.7, o en otras estaciones, entonces está bien, pero este proyecto se ha expuesto en otros lados más que en el lado alternativo, lo rechazan. Pero ahorita ya no nos preocupa tanto.
FP: El ambiente del rock es un poco cerrado…
Natalia: Ninguno de los dos (pop o rock) es un referencia de “qué es lo que está bien”. En el pop hay cosas excelentes y hay cosas horribles y en el rock también. Ahora hay cosas que ya no puedes decir que es rock, es una fusión extraña de no sé cuantas cosas, lo que creemos que vale es lo que te hace sentir. Es lo que aprendimos con Meme (Emanuel Del Real, productor de su más reciente disco): va más allá de lo que dicen las reglas, del virtuosismo, se trata de lo que transmites; te mueve el tapete o no te mueve, punto; qué importa si es pop o rock, o lo que sea. Eso ha ido cambiando nuestra manera de pensar hacia muchas cosas.
Luego nos preguntan que dónde queremos estar, del lado del pop o del rock, y nosotros decimos “donde nos quieran vamos con todo el gusto del mundo, y haremos lo que sabemos hacer”.
Yunuen: Cuando fuimos al concierto de Exa nos preguntaron qué público nos gustaba más, el de Exa o el del Vive Latino, como diciendo “te bajaron”, y les dijimos: “Oigan, al rato viene Molotov y viene Jaguares, y estamos compartiendo el mismo escenario, al fin y al cabo, la diferencia es que la gente de Exa no les pinta cremas a los de Molotov. Yo creo que hay que olvidarnos de todas esas cosas, si la música te transmite, chido y ya.
Alonso: También depende de tus ideales, si marcas una ideología y haces lo contrario, la banda te va a criticar. Como dicen, todos cojeamos del mismo pie, y ha habido muchas bandas…. Cuando Caifanes salió en Televisa fue muy criticado, y ahora todo el mundo quiere salir. Hay que aprovechar las plataformas porque cada vez se cierran más espacios, obviamente todo con criterio, porque si no caes en el mal gusto. (Fausto Ponce)







