Alta Fidelidad
Acto I. Nueva York, EU, 2007. El Museo Guggenheim exhibe una retrospectiva del fotógrafo Richard Prince. Entre las obras que se presentan se encuentra una fotografía de Brooke Shields desnuda a sus 10 años, ungida en aceite, llamada Spiritual America. Nadie presentó quejas aparatosas.
Acto II. Londres, Inglaterra, 2009. La policía inglesa ordena a la Tate Modern retirar la misma fotografía de Shields por considererse que contraviene las leyes de obscenidad (traducción literal): la imagen puede resultar sexualmente provocativa, declaró Scotland Yard. Y añadieron que la retiraron por sentido común y no debido a las quejas de diversas organizaciones que argumentaban que la imagen atraería a hordas de paidófilos y pederastas.
Más allá de que esto pueda parecer un poco absurdo —como cuando se culpaba a Marilyn Manson por incitar a los asesinos de Columbine o como cuando, en Los Simpson, el pueblo de Springfield quiere evitar que el David de Miguel Ángel se exhiba— es importante preguntarse, no sólo si esto habría ocurrido si el escándalo de Polansky no se hubiera presentado, sino también de qué manera los medios brindan un panorama amplio sobre el contexto de la foto: ¿Cuáles eran las intenciones del fotógrafo? ¿Quería formar un club de pedófilos? ¿Quería liberar a esta filia de la opresión de la sociedad?
Acto III. México, 2009. Activistas que luchan contra prácticas de explotación a menores quieren demandar a García Márquez y a los implicados en la versión cinematográfica de la novela Memorias de mis putas tristes.
En su columna de El Universal, Lydia Cacho escribe:
¿Por qué García Márquez aceptó llevar a la pantalla Memorias de mis putas tristes? justo en un momento en que el mundo está luchando contra la creciente explotación sexual comercial de niñas y adolescentes.
En esta novela un viejo de 91 años que ha tenido 514 amantes le pide a una lenona que le consiga a una niña virgen para su cumpleaños. Se la entregan en el prostíbulo, drogada para que resista la violación. El viejo le canta y se enamora.
En su novela el Gabo asegura que el viejo se enamora de Delgadina. Ese argumento lo hemos escuchado de cientos de pedófilos que buscaban niñas vírgenes de entre 13 y 14 años para violarlas y que pagaron por que alguien las secuestrara, comprara y vendiera.
Aunque personalmente difiero en varios puntos de la postura de Cacho, no con respecto a la pedofilia, sino con respecto a la obra de Marquez, la periodista plantea un tema interesante, apoyado en un ensayo de J.M. Coetzee sobre, precisamente, la novela de Márquez: “¿Tienen o no escritores y artistas una responsabilidad moral por lo reflejado en sus obras y por cómo se utilicen?”
No sé ustedes, pero a pesar de que la obra de Nietzsche se usó para justificar el nazismo, prefiero que esté entre nosotros.
La indignación moral de estos temas es grande —probablemente, gracias a Polanski, o al escándalo mediático que provocó, el cual ha hecho que este tema esté en nuestro top of mind—, pero es precisamente aquí en donde es importante que el sentimiento no gane, porque entonces de un acto de justicia pasamos al linchamiento y es entonces que podemos caer en aberraciones retrógradas en nuestro afán de buscar culpables.
Cierro esta columna con lo siguiente:
- ¿No se supone que el arte, entre otras cosas y para algunas corrientes, debe reflejar vicios y virtudes del ser humano?
- Si bien estudios en psicología arrojan correlacciones entre la violencia en la sociedad con videojuegos violentos, (pensando en que una foto como la de Shields provoca sexualmente), no es una relación directamente proporcional, es decir, los videojuegos violentos no son culpables de que alguien tome una pistola y salga a matar gente.






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Si mi Fausto, pero entonces, si no queremos que haya un linchamiento, tenemos que tener claro que junto con el arte sin censura (en lo cuál creo), debe ir una educación sólida respecto a ciertas cosas tales como el derecho de los y las niñas a vivir sin violencia (y eso que no hablo necesariamente de algo tan brutal como el abuso sexual), sino la básica, por ejemplo, que no los quemen con planchas, los golpeen hasta lamuerte, los encieren, los amarren, y un largo etcétera. Y eso, hablando sólo de la violencia contra los niños por parte de los adultos. Pero si un videojuego violento, junto a noticieros amarillistas (que en México son la mayoría) y una serie de eventos en donde la vida de la gente no vale más que un par de tenis, todo esto, sumado y restando la existencia de educación respecto al valor de la vida de un ser humano, el resultado es REALMENTE desastroso. Soy una absoluta defensora de la libertad, pero esa libertad debe ser responsable… mi humilde opinión
Re: Nasnia
Ah, pues ahí es donde entra Medialit México
me gustó Medialit… que guardadito te lo tenías!
Si queremos que la libertad continue debemos ser responsables, y la libertad de expresiòn no quiere decir darle imagenes y material a los pederastas… Donde quedan entonces los derechos de esos niños? A ninguno de ellos se les pide opiniòn, la libertad de los demas termina donde comienza la de el semejante, sea un niño, un anciano, hombre, mujer u lo que quiera ser… Pero es responsabilidad de nosotros como sociedad, cuidar a nuestros niños pues ellos son nuestro futuro, nosotros somos el presente… Nos toca ahora cuidar que ese futuro no se destruya antes de que inicie