Fecha: 08/02/2008
Periódico El Economista, sección “La Plaza”
Reseña
Me atevo a decir que Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle fleet (Sweenet Todd: The Demon Barber of Fleet Street, EU, 2007) es la cinta más oscura de Tim Burton: la película posee los clásicos tintes fantásticos, cómicos y absurdos del autor, pero esta cinta es una tragedia en el sentido clásico, o bueno, no tanto ya que viene en un formato musical.
¿Es eso bueno o malo? En lo personal, me parece que es genial, ya que demuestra que Tim Burton no se ha quedado estancado. Por otro lado, los resultados avalan la versatilidad del director. Los fans quedarán fascinados. Pero sí hay que mencionar que es la más violenta, quizá la más desesperanzadora y que tampoco es la mejor.
La cinta gira entorno a un barbero londinense llamado Benjamín Barker (Jonhnny Depp), quien fue víctima de ultraje, a manos de un adinerado magistrado, el juez Turpin (Alan Rickman), con la intención de apoderarse de la bella esposa del barbero y su adorable hija.
Tiempo después, Benjamin consigue regresar a su vieja ciudad, pero, al igual que el Conde de Montecristo, pues no puede regresar así nomás, así que se cambia de nombre: Sweeney Todd.
Al regresa, se entera que su esposa ha muerto y que su hija está en manos del juez. Así pues, lleno de odio y sed de venganza, Sweeney tramará planes macabros. Y para cumplir su objetivo, Sweeney se asocia la señora Lovett (Helena Bonham Carter),quien hace los peores pays de Londres. El barbero pone su nuevo local en el piso superior de la pastelería, sitio donde fraguará sus perversos planes.
Es importante mencionar que la sinopsis se queda corta: la cinta posee diversos giros y un par de subtramas que nos mantienen entretenidos durante las dos horas que dura la cinta. Dramáticamente, la tensión se eleva poco a poco hasta llegar al desenlace.
Como siempre, el arte es digno de destacarse: la atmósfera de un Londres sombrío y sucio —en el mundo de Sweeney Todd parece no haber lugar para la felicidad—, en donde los aristócratas parecen estar fuera de lugar, es un deleite, al igual que los cuadros musicales, los cuales poseen diversos matices, van de lo cómico a lo alegre, pasando por la tristeza y la ira.
Si de algo peca la cinta es de una música muy pop (lo cual no es grave) y un par de cabos sueltos que quedan al final de la cinta, lo cual sí le resta un poco de fuerza al impulso que llevaba la película. Pero con todo y sus fallas, Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle fleet está a la altura de toda expectativa.







