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Columna AF

La selección mexicana y el marketing

by Fausto Ponce on June 19, 2008

Alta Fidelidad

Me parece irrisorio cuando, luego de haberse hartado de los ataques de la prensa, los jugadores de la selección mexicana se defienden de una mala actuación diciendo: “lo que importa es que ganamos”. Y lo digo con motivo de su encuentro ante Belice allá en Texas, en este mes de junio.

Y si bien sí importa que hallan ganado, pese a lo que ellos puedan pensar también importa el cómo. ¿Por qué? Porque el futbol es un espectáculo (todo deporte es un espectáculo, no entraré en definiciones por ahora), ¿O qué? ¿A caso se les olvida que los sueldos que tienen es por su linda cara? ¿O porque juegan feo pero ganan? A los futbolistas profesionales se les paga lo que se les paga porque sus partidos tienen [click to continue…]

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Dexter: El Antihéroe

by Fausto Ponce on April 24, 2008

Alta Fidelidad

Últimamente, la figura del antihéroe se ha convertido en una moda. Y es que al parecer, casi nadie está dispuesto a creerse a los héroes tradicionales, esas figuras virtuosas con cero defectos. Ahora, se estila que los héroes tengan muchísimas fallas de carácter. Esta situación ha sido llevada al extremo gracias al asesino serial Dexter, de la serie de televisión homónima: El Antihéroe en toda la extensión de la palabra, aunque al final, es probable que tan sólo sea una reinterpretación del héroe.

Dexter va tras los malos y en ese inter, es capaz de ayudar a los otros, aunque él no lo quiera de esta forma o ni si quiera se dé cuenta, ya que es incapaz de experimentar emociones. Dexter es entonces una especie de monstruo que aparenta ser un [click to continue…]

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Converse y Alex Lora

by Fausto Ponce on March 26, 2008

Alta Fidelidad

Hace poco me topé con el cartel publicitario de Converse con Alex Lora como imagen, todo esto con motivo de los 100 años de la marca. Esto ya se sabía, es noticia vieja, pero un servidor no había visto la publicidad en “vivo y en directo”.

El resultado: se ve sumamente anacrónico, a diferencia de los artistas anglosajones que se escogieron para engalanar la marca (Billie Joe Armstrong, Joan Jett, Ian Curtis, Sid Vicious, entre otros). Y es que seamos sinceros, Alex Lora no es cool, su línea ha estado siempre con la “banda”, con la “raza”, con lo underground.

Pero en nuestro país, Lora no es el único, también están Aleks Syntek y Fher de Maná: el primero se ve muy fresa y el segundo demasiado choteado (en comparación con las figuras anglosajonas). Y lo triste es que uno se termina enamorado de los íconos extranjeros y despreciando a los mexicanos.

¿Malinchismo? Quizá un poco: la percepción de que lo mexicano no es cool tiene que ver con la forma de comunicación publicitaria, hasta antes de los noventa, antes de Molotov, Plastilina Mosh, y Café Tacuba, por citar algunos ejemplos, lo mexicano no era cool, era chido, algo bastante cercano a la naco (underground y de mal gusto).

Gracias a la globalización, las cosas comenzaron a cambiar en los 90. Y ahora, muchos grupos indie mexicanos se muestran bastante cool y hasta con un airecito kitsch. Paradójicamente, aún no tienen el nombre de un Alex Lora como para figurar en la campaña icónica de Converse.

¿Y qué decir de la línea Frida Kahlo que sacó Converse México en comparación con los modelos Kurt Cobain?

Con todo lo anacrónico que esto pueda parecer, realmente es un esfuerzo interesante: necesitamos íconos propios, íconos que sintamos que pueden estar a la par con figura pop anglosajonas, con todo y que muchos sientan que una campaña de Converse es algo sumamente banal y hasta capitalista, y que va más allá del talento y del arte, pero la verdad, es que nuestro imaginario colectivo requiere de figuras locales, de héroes que nos hagan sentir orgullosos como nación.

El problema es que, ante el vacío de aquellos, nos dejamos llevar por la dominación cultural estadounidense, principalmente. Y no digo que esté mal que admiremos a sus artistas, pero sería un buen contrapeso (algo muy sano) que tuviéramos a nuestros propios héroes bien parados (Fausto Ponce).

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Reflexiones sobre Trainspotting

by Fausto Ponce on March 18, 2008

TrainspottingParte de lo que propició que Trainspotting (de Danny Boyle; Inglaterra, 1996) fuera un éxito a nivel mundial fue su colorida fachada light que consiguió vendernos a un grupo de drogadictos desdichados como los seres más cool del planeta: todos, incluido Francis Begbie (Robert Carlyle) son sumamente adorables. Pero en el fondo, son realmente patéticos y hasta despreciables: Spud (Ewen Bremner) se caga en la cama, sin mencionar que no va para ningún lado; Begbie es un psicópata que no tiene respeto por nadie, ni por sus amigos; Sick Boy (Jonny Lee Miller) es una lapa, que sólo busca el dinero fácil; Tommy (Kevin McKidd) no puede con el abandono de su novia y se vuelve un adicto cualquiera… el único que se salva es Mark (Ewan McGregor), la voz de la conciencia, quien desea salir “adelante”, desea tener los bienes materiales que tiene todo el mundo, aunque eso (el ser convencional), de alguna manera, suena bastante patético.

La cinta es sumamente divertida (una de mis favoritas, por cierto), pero eventos como el deterioro de Tommy, la tristeza de la madre de Spud, las experiencias cercanas a la muerte de Mark, la muerte del bebé de Sick Boy o la violencia de Begbie, son sumamente impactantes. No hay nada de gracioso en eso, pero el cinismo de los personajes diluye la tragedia.

Por otro lado, intuyo que Boyle cubrió la sordidez de los personajes, no sólo para seducir a grandes audiencias, sino también para evitar caer en un moralismo facilón (lo cual hubiera hundido la cinta): la estafa de Mark a sus amigos es totalmente justificada, es un acto de egoismo, pero era prácticamente, la única salida para entrar a un mundo “normal”. Si Mark no hubiera conservado su cinismo hasta el final, el mundo “normal”, ese en el que “vivimos” (según se nos dice al final), parecería el mejor lugar del planeta, sin embargo, Mark lo reviste con un halo sumamente frívolo, de tal forma, que al parecer el mundo normal es menos jodido (o menos malo) que el mundo en que usualmente vive Mark, es decir, de todos lo males, el menor.

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A toda máquina: Reseña

by Fausto Ponce on March 7, 2008

Como ocurre en varias películas mexicanas de la época, A toda máquina (México, 1951), de Ismael Rodríguez, gira en torno a la amistad de dos hombres, una amistad capaz de superar cualquier circunstancia.

Pedro Infante y Luis Aguilar, son (respectivamente) Pedro Chávez, un pordiosero de pasado oscuro y pésima suerte (siempre que le da la mano a alguien, algo malo le sucede a dicha persona), y Luis Macías, un aspirante al cuerpo de motociclistas de la policía de tránsito.

Estos dos personajes se encuentran por casualidad, pero es gracias a la buena voluntad de Luis y a la insistencia de Pedro que la relación inicia: Por lástima, Luis invita a Pedro a su casa para que se bañe y se cambie de ropa. Y en un abrir y cerrar de ojos, ambos terminan viviendo juntos, haciendo el papel de la pareja dispareja, haciéndose la vida imposible.

El escenario urbano en donde se desenvuelve la acción hace más accesible esta comedia, con diversos cuadros musicales, que las comedias rancheras, aunque sí devela mucho de la idiosincrasia del méxico de los años 50.

La trama está bien armada, pero lo que engancha al espectador el humor negro de la historia y la química entre los personajes principales. (Faust Ponce)

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