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Cómics

Vampiros gandallas

by Fausto Ponce on December 15, 2007

Fecha: 05/12/2007
Periódico El Economista, sección “La Plaza
Reseña

Tan sólo con escuchar la premisa de 30 días de noche (30 Days of Night, EU, 2007), sabemos que presenciaremos una carnicería. Resulta que en un pueblo de Alaska, hay una época en que el Sol no alumbra por un mes. Esta situación es aprovechada por un grupo de vampiros para satisfacer sus necesidades sanguinarias.

Para defender el pueblo, se encuentra el sherif Eben Oleson (Josh Harnett), a quien se le unirá su hermano Jake (Mark Rendall), su exmujer, Stella (Melissa George) y otras personalidades del pueblo.

El aspecto sombrío del deslucido pueblo y el lúgubre semblante de nuestros amigos vampiros (con cierto aire nosferatuesco), contrastará de manera perfecta con la sangre derramada de los lugareños, quienes serán cazados como ratas.

Fuera de la ambientación, los movimientos de cámara trepidantes (que parecen situarnos en medio de la acción) y de varios momentos excitantes —por ejemplo, la incertidumbre de los habitantes mientras, agazapados en un desván, tratan de descubrir a qué se están enfrentando y las luchas entre ambas especies—, no hay mucho más que valga la pena.

La trama está repleta de momentos y confrontaciones que no aportan nada, con lo cual, la historia se vuelve un poco tediosa, cortarle 30 minutos no hubiera estado nada mal (la película dura casi dos horas).

Por otro lado, los vampiros son, de principio a fin, un enigma sin resolver, lo cual acaba matando nuestro interés por ellos. Lo peor, no nos enganchamos con ninguno, no los amamos ni los odiamos lo suficiente. Y no tiene nada que ver que este sanguinario grupo sea más parecido a una pandilla de adolescentes desquiciados, que la imagen del vampiro elegante descendiente de la tradición de Bram Stoker.

Los personajes mejor delineados son los de Eben y Stella (a pesar de Harnett y George), pero su impacto se ve disminuido por las fallas en el ritmo y por la falta de profundidad de los personajes secundarios.

Por otro lado, 30 días de noche, dirigida por David Slade (Niña mala), es más una cinta de acción que una de terror, lo cual puede ser algo bastante desconcertante tratándose de una historia de vampiros.

El cómic que inspiró la cinta, de Steve Niles y Ben Templesmith, es mucho más
interesante. (Fausto Ponce)

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Fantásticos y conflictuados

by Fausto Ponce on December 8, 2007

Fecha: 07/07/2005
Periódico El Economista, sección “La Plaza
Reseña

Los realizadores de la cinta pueden estar satisfechos (aunque tampoco es para presumir), aseguraron que la próxima película de esta franquicia cuente con una base importante de espectadores satisfechos. Y no es de extrañarse, pues entre los productores se encuentran el mismo Stan Lee (creador de la serie) y Chris Columbus, realizador de Harry Potter.

La historia de Los cuatro fantásticos (Fantastic Four, EU, 2005), dirigida por Tim Story, comienza con el científico Reed Richards y su amigo (expiloto de la Nasa), Ben Grimm, dirigiéndose a centro de operaciones del Doctor Víctor Von Doom (compañero de la universidad de Reed), en busca de financiamiento para un importante proyecto genético de Reed que debe desarrollarse en el espacio.

Victor acepta, no sin antes dejar claro, sobre todo a los espectadores, cierto antagonismo y envidia a causa del genio de Reed. Así pues, Estos tres sujetos, junto con la ex de Reed, Sue Storm (ahora novia de Victor) y el hermano menor de ésta, Johnny, en una aventura espacial que se verá afectada por una tormenta cósmica.

El resultado es la alteración del ADN de la tripulación, lo que brindará a los afectados increíbles superpoderes. El meollo está en cómo lidiará cada uno con su nueva condición, de tal forma que el grupo de los Cuatro Fantásticos quede conformado.

Grandes efectos y escenas de acción, pero pocas peleas entre el malo y los superhéroes, de hecho sólo hasta el final y la verdad no es muy dinámica que digamos, no tiene la espectacularidad a la que el Hombre Araña (personaje también creado y asesorado por de Stan Lee) nos tiene acostumbrados.

La mayor parte del tiempo los protagonistas se la pasan debatiendo en conflictos existenciales sobre “ser o no ser” un superhéroe. ¿Es su nueva condición un don? ¿o una maldición? Sobre todo Ben (La Mole), cuyo físico provoca que su esposa lo abandone.

Uno de los problemas es que, a diferencia de lo que hace Bryan Singer con los X-Men, los conflictos existenciales llegan a dar flojera, pues no se muestran con intensidad además de que se extienden demasiado. También contribuye el trabajo de los actores: Reed o el Sr. Fantástico (Ioan Grufford) luce demasiado pusilánime para convertirse en el jefe; Sue es despampanante pero tibia, y Von Doom (Julian MacMahon) no es tan aterrador como debiera o como lo fueran William Dafoe en El Hombre Araña, o Ian McKellen en los X-Men.

Sobresalen: La Mole (Michael Chiklis, el de The Shield) y Johnny (Chris Evans). El primero si proyecta el tormento de ser un hombre de piedra, mientras al segundo le queda muy bien el papel de casanova. Sin embargo, ellos no son los que llevan el peso de la cinta.

No se malentienda: a pesar de sus defectos, la cinta funciona es entretenida, gracias a la acción, los efectos, a que algunos puntos narrativos están bien colocados y a la iconografía de estos memorables personajes. (Fausto Ponce)

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Sin City: Oro puro

by Fausto Ponce on November 10, 2007

Fecha: 21/07/2005
Periódico El Economista, sección “La Plaza
Reseña

Comencemos por agradecerle a Robert Rodríguez y a Frank Miller por la calidad de su trabajo. Al primero le agradecemos que se haya apegado a la esencia y circunstancias planteadas en el cómic Sin City (del mismo Miller) y se haya alejado de hacer las cintas tipo Érase una vez en México, y al segundo le agradecemos no haber cedido los derechos de su obra a Hollywood a menos que le dieran la posición de codirector.

El resultado es una joya cinematográfica tanto en lo visual como en lo narrativo, una película próxima a convertirse en cinta de culto al estilo Trainspotting o Pulp Fiction (por cierto, Quentin Tarantino también dirige algunas secuencias).

La ciudad del pecado (Sin City), no sólo es el título de la película, también es el escenario de una serie de historias de personajes perversos, desgraciados y solitarios, cuya vida cambia cuando otro ser humano, del sexo opuesto, les brinda un gesto de cariño. Y es a partir de ese momento que la vida de dichos personajes cobra sentido, aunque esto signifique firmar su propia condena, pues la ciudad es tan cruel que no distingue entre buenos y malos (separados por una línea muy delgada), y pocas veces otorga concesiones.

La película cuenta tres historias: la primera involucra a un policía honesto, Hartigan (Bruce Willis) que salva a la pequeña Nancy (posteriormente Jessica Alba), de las garras de un pedófilo, hijo del político más poderoso de la ciudad. La segunda tiene que ver con uno de los matones más terroríficos y mortíferos que existen, Marv (Mickey Rourke) y a su “amante” (prostituta), asesinada mientras dormía. Marv no descansará hasta vengarla.

Y la tercer y última historia narra las acciones de otro matón (Clive Owen), que busca defender a un grupo de prostitutas que controla el centro de la ciudad -por acuerdo con las autoridades-, y es que un policía muerto en su territorio puede acabar con la autonomía y dignidad de este gremio.

Con un ambiente de film noir, novela detectivesca y violencia sugerida -cuya fuerza tiñe la pantalla de vez en cuando de algún color, las más de las veces en rojo-, se podría pensar que Miller hizo una sublime apología de la violencia, pero La ciudad del pecado va más allá de eso.

Miller se adentra en la profundidad de la conducta del ser humano al poner a toda una ciudad en las garras de la desesperanza y la violencia como forma de vida. Y es en medio de aquél caos que cada ser humano debe probar de qué está hecho, con el propósito de ganarse la redención.

La ciudad del pecado sorprenderá y apasionará a muchos, aunque otros tantos debido sobre todo a la violencia, preferirán ver alguna otra cinta más ligera. (Fausto Ponce)