Tal cual: Entrevistas de Fausto Ponce a diversos creadores en los rubros de cine, música, literatura y televisión, principalmente, en cualquiera de las secciones de este blog.

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Entrevista a Ludwika Paleta

Revista Dónde ir
Fecha: 01/08/2008
Entrevista

Ludwika sonríe todo el tiempo. Y cada que lo hace, su rostro se ilumina de manera encantadora. Menos mal, de lo contrario sería terrorífico: podría tratarse de una femme-bot, hermosa pero fría. Y es que la actriz posee una sensualidad sutil, como diva de antaño, sofisticada y elegante, con un ligero toque de voluptuosidad y un halo de dulzura al mismo tiempo, aunque es probable que todo esto me lo esté imaginando.

Nunca pierde la compostura, por momentos tiene esa cara de póker que no deja ver lo que está pensando, otras veces, cuando sabe lo que quiere, es cortante y concisa, tanto, que podría pasar por una niña caprichosa, como cuando debate con el estilista acerca de la forma exacta en que deben ir sus rulos: “No, pero no me dejes como Anita la Huerfanita”, después suelta de nuevo esa linda sonrisa y todo se vuelve a iluminar.

“Me da cosa que estés incómodo”, me dice, mientras trato de sostenerme en cuclillas, no hay donde sentarme. Sin embargo, no puedo ablandarme, digo, ella fue María Joaquina, era cruel y despiadada, y quizá también era esa mujer casada, atrapada en plena aventura romántica, que apareció en los programas de espectáculos. De nuevo me estoy imaginando cosas.

Usualmente, a las actrices infantiles no les va muy bien, tú lograste convertirte en una mujer madura a la que le va bien, has tenido mucha suerte.

“Depende, porque… la sombra no me la he quitado, en la calle la gente me sigue diciendo María Joaquina. Convertirme en actriz, y que me vaya bien, tiene que ver con qué quiero hacer en mi carrera y con conseguir buenos proyectos. Yo me inicié en las telenovelas, pero no es Read more

Leonardo de Lozane: Contagioso

Fecha: 01/07/2008
Dónde ir
Entrevista

Cuando no se encuentra haciendo música, Leonarrdo se pone el overol verde y asume su responsabilidad ecológica, no sólo en su vida cotidiana, sino también como todo un activista.

Me imagino a Leonardo de Lozanne amarrado a un barco ballenero, con el cabello ondeando, para evitar que zarpe, o bien, abalanzándose sobre una foca bebé, tirando por delante sus ojos claros para evitar que la asesinen; me lo imagino en diversos comerciales gubernamentales regañando gente en su propia cocina porque desperdicia el agua y porque no separa la basura; también lo visualizo sin camisa –bueno, no, ya me estoy excediendo– más bien con camisa, ayudando a sembrar cientos de arbolitos para reforestar un bosque.

Pero resulta que no, que Leonardo no hace nada de eso, tan sólo se dedica a incomodar a su esposa cuando no apaga las luces de la casa que no se utilizan, a separar su basura, a cerrar la llave mientras se enjabona, y hacer mucho, pero mucho ruido. Si bien el artista se ríe cuando Read more

Elan: Después de la tempestad viene… ¡Shine!

Fecha: 02/05/2008
Originalmente publicada en Periódico El Economista, sección La Plaza
Versión del autor
Entrevista

Hace casi un año, un astronauta en medio del espacio se hacía una emblemática pregunta: What can be done at this point. La imagen parecía contener una especie de dualidad: por un lado, podría pensarse que se ha conquistado todo, pero por otro, aquella figura solitaria en medio de esa negritud suponía algo sumamente desesperanzador.

Hoy, las cosas parecen hablerse aclarado de una u otra manera, de tal forma que si retomáramos la pregunta del susodicho astronauta, Elan y al resto de su banda seguramente responderían Shine.

Esta esperanzadora respuesta es el cuarto de disco de la artista jaliciense radicada en Estados Unidos, desde donde lleva el término independiente a su máxima expresión, acompañada por su Read more

Guillermo Arriaga, el escritor y sus circunstancias

Fecha: 25/09/2006
Apro (www.proceso.com.mx)
Entrevista

Este texto se realizó con motivo de la reedición de la obra del escritor mexicano por editorial Norma.

La tranquilidad que se siente en Villa Verdum, o al menos al llegar a esta exclusiva zona residencial al sur de la ciudad — rodeada de una más o menos cuantiosa cantidad de bosque–, según los estándares del DF, es algo poco usual; en nada se parece al estresante ruido de automóviles que circulan por las calles, y mucho menos se parece a la Unidad Modelo en la delegación Iztapalapa donde Guillermo creció, un lugar en que, para ser hombre, había que tomar:

“Yo dije, mis huevos, ahora no tomo, aparte había mucha mota, mucha coca, mucha heroína. Soy abstemio por rebeldía, me caga que me digan lo que tengo que hacer. Fui a un antro por primera vez a los 40 años”, comenta desde su refugio estilo rústico, cuya sala nos recibe con una serie de fotografías de sus viajes, sus hijos y varias presas de caza que él mismo mató, colgadas de la pared.

Pero antes, en el patio, hubo que pasar revista de un zarrapastroso pero adorable labrador, quien perdió los ojos en una de las cacerías de su amo, una de sus pasiones junto con el boxeo, el basquetbol y el futbol, del cual se encuentra vetado casi por completo por su falta de fair play.

Las infecciones en el corazón lo han dejado fuera de tanta actividad física, pero su ánimo parece no decrecer, posee aún la cacería y un talento que le ha dado diversas satisfacciones, entre las más populares la trilogía que ha dirigido el cineasta González Iñárritu, Amores perros, 21 gramos y Babel, esta última a estrenarse para el mes de octubre. Sin mencionar que obras “literarias” como Retorno 201 y Búfalo de la noche serán reeditadas con bombo y platillo por editorial Norma.

Llámenme escritor…

“A Guillermo no le gusta que le digan guionista, él se considera escritor”, fue la advertencia de la chica de relaciones públicas de Norma antes de comenzar la entrevista, lo cual sirvió de pretexto para platicar acerca de su concepto de “escritor”, que se extendió hacia el papel que juega la literatura en el mundo cotidiano.

Posees un concepto muy amplio sobre lo que es ser escritor. Normalmente, los escritores son vistos más como novelistas o cuentistas…
–Me concibo como un contador de historias, yo no creo que lo que hago para cine sea aparte, yo lo considero “corpus” de mi obra. Es más, considero que las películas son de mi autoría: hay una visión de autor y cualquiera que tenga dudas que vaya a los libros y que vea. Cada película que he escrito está profundamente vinculada a una de mis novelas, y son los mismos temas y las mismas preocupaciones estilísticas que vienen desde mi primer libro, que es Retorno 201, la calle donde crecí. Todas las preocupaciones, el peso de los muertos sobre los vivos, las estructuras, el amor, el amor clandestino… todo eso viene desde que empecé a escribir. Me considero un escritor tal cual, no me gusta la palabra guionista, significa que hace guías y yo no creo que lo que haga sean guías. Yo no creo que de alguien que escriba una obra digan: ‘hay, mira, hace guías de teatro’.

¿Crees que esto tenga que ver con una elite que se apropió de la palabra y que sólo sea escritor aquel que hace lo que aquélla?
–Me tienen sin cuidado las elites, desde que empecé no pertenezco a ningún grupo literario, ni cinematográfico, he hecho mi carrera al margen, independiente. Alguien me decía “es que la república de las letras y la república de las letras”, y no… me tiene absolutamente sin cuidado, y si estos se consideran que son los únicos que tienen derechos, es su problema, sí hay un grupo de una exquisitez absoluta, pero es un grupo absolutamente al margen de la cultura viva.

¿Viviste rechazos por ser independiente?

–He sido muy afortunado, la gente es la que me ha buscado para publicarme y producirme, ahí sí me siento muy afortunado. Cuando tuve una infección en el corazón, comencé a escribir como loco y empecé a entrar a concursos literarios, pero no ganaba, y dije “nunca voy a tocar la puerta de un editor”, hasta que a una escritora, Laura Esquivel, le gustó mi novela y me recomendó a su editorial, y ésta me llamó.

¿Crees que la literatura deba ser una búsqueda del lenguaje, que deba contar historias o que cada quien haga lo que le dé la gana?
–Cada quien hace lo que se le da la gana… Chejov decía “escribe lo que puedes, no lo que quieres”. Yo soy un obseso del lenguaje, absolutamente, y lo pulo y lo trabajo con el afán de contar una historia humana, a mí lo que me interesa es la naturaleza humana más que cualquier otra cosa.

El lenguaje es un vehículo…

–Sí, más como un vehículo. Esos que hacen juegos pirotécnicos y que no dicen absolutamente nada… me parece algo demasiado burgués; la gente quiere tener una relación viva con la cultura y que su propia existencia sea cuestionada por la literatura. Hay una tradición literaria a la cual creo pertenecer, desde Shakepeare a Dostoievsky, a Tolstoi, a Martín Luis Guzmán, a Juan Rulfo, que son los que quieren contar historias y están interesados en la naturaleza humana. No pertenezco a aquellos que tienen concepciones barrocas, no quiero decir que sea mejor o peor, simplemente no es mi tradición literaria, no la entiendo; me cuesta mucho trabajo hablar con estos escritores.

¿Crees que esta actitud de sobrevalorar el lenguaje ocasione que la gente se aleje de los libros?
–Pues mira… creo que muchos escritores se han perdido de todo lo que ebulle en la vida. Por lo general, quien es exquisito es quien ha tenido una vida tan aburguesada “que va a tratar los problemas de la vida”. Los escritores “de veras”: Faulkner y Luis Guzmán, tienen una capacidad de seducción tremenda.

¿Eres atormentado, como tus historias?
–No; sí tiene uno sus infiernos y sus cielos, pero no soy un tipo atormentado ni complicado.

¿De dónde salen esas estructuras caóticas y crudas?
–De cosas que he vivido, he vivido cosas duras pero no me han atormentado, eso es un cliché.

Los personajes parecen condenados al fracaso, ¿es por una jugada del destino o por el libre albedrío?
–Lo que creo es que son personajes que van en una dirección y las circunstancias los revuelcan y siguen yendo para allá. Van a la deriva porque ellos llevan las consecuencias de sus actos a los extremos, como el protagonista de Búfalo de la noche: Manuel va a una dirección, las circunstancias lo conducen a otra, pero él sigue con todo, no se mueve. Son personajes que no se mueven, estoy obsesionado con esa reflexión de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”. ¿En qué medida eres tú y en qué medida eres circunstancia? Yo soy como mis personajes, voy p’allá, mis circunstancias me pueden poner una revolquiza y, órale, voy para adelante.

Es raro que te hayas vuelto escritor en un ambiente que poco favorecía a tal actividad…
–No, pero hay muchas cosas, está tu casa: mis papás son muy cultos y siempre había libros, mis pades siempre estaban discutiendo y leyendo cosas.

¿Pero estás de acuerdo en que un escritor en un ambiente rudo es poco usual?
–No, pero pareciera que escribir es un acto blando, medio putón, no tiene nada que ver lo homosexual; maricón es quien está al margen de la vida. Hay escritores como Luis Guzmán o Vasconcelos que estaban en medio de los balazos y ellos escribiendo. Escribir es un acto de rudeza; cualquier gente que se dedica a esto necesita confiar en lo que está haciendo, pensar de vivir de escribir en este país no es fácil.

Las becas son una buena opción…
–Todo dinero por donde venga es bien recibido, pero afortunadamente tanto mis libro como lo que hago en cine me permiten vivir y mantener a una familia, el 90 por ciento de mis ingresos provienen de escribir.

¿Qué piensas de las nuevas tecnologías? Es decir, ¿cuál es el papel del escritor dentro del mundo cibernético?
–Lo que tiene que hacer es contar historias y hacer lo que tenga que hacer para contarlo mejor. Necesitamos ‘ficcionalizar’ el mundo para entendernos mejor a nosotros mismos. Desde las narraciones orales y las pinturas en Altamira… todo es contar historias que te permiten ver quién eres.

Entonces, ¿también es un cliché la percepción de que el libro va a desaparecer?
–La gente está empezando a leer y escribir, el e-mail hizo que la gente escribiera, que volviera a vincularse con la letra escrita, yo sí le veo buena salud a los libros. Además, el libro es un objeto perfecto, lo doblas, lo subrayas, lo avientas, te lo guardas en el pantalón, eso no lo puedes hacer con un DVD o con una computadora.

(Fausto Ponce)

El regreso de Los Tres

Entrevista con Roberto Lindl de Los Tres con respecto a su regreso en 2006, antes de su tocada en México.

Escucha o decárgala aquí: Entrevista a Roberto Lindl de Los Tres (mp3)
Versión iPod: Entrevista a Roberto Lindl de Los Tres