Fecha 16/03/2006
Periódico El Economista, sección “La Plaza”
Reseña
La nueva cinta de George Clooney es toda una experiencia. Llena de pasión y conflicto. Buenas noches y buena suerte (Good Night and Good Luck, EU, 2005), es una vuelta a los años 50, a un mundo en blanco y negro en donde el gobierno perseguía a los comunistas y los conductores y reporteros televisivos fumaban sin pudor alguno, al tiempo que sudaban la gota gorda al calor de una claustrofóbica e intoxicante redacción.
Y todo en función del “próximo programa”, en donde el equipo del conductor y periodista Edward Murrow (David Strathairn) intentarán enriquecer la vida de los televidentes.
La película dirigida por George Clooney cuenta la historia de un grupo de periodistas que luchan por sus convicciones a pesar de que éstas se contraponen a los intereses comerciales de la empresa. Es la época de Joseph McCarty cuya obsesión por los comunistas condujo a acusaciones injustas y anticonstitucionales contra ciudadanos estadounidenses.
Pero eso no es todo, los ciudadanos acusados eran llevados a audiencias prácticamente sin evidencias, bastaba conque uno conociera a algún “comunista” para ser materia de acusación.
Murrows, junto con su productor Fred Friendly (Clooney), expusieron los métodos de McCarthy no sin antes sufrir el abandono de los anunciantes y los ataques de simpatizantes “macartistas”. Su acción ayudó a echar por la borda el trabajo de McCarthy, uno de los senadores más controvertidos de Estados Unidos.
De manera sutil, Clooney, nos sumerge en esta batalla, aparentemente pasiva, cotidiana y sin sentido (enrarecida por una densa capa de humo), para contagiarnos con la tensión que viven Murrows y su equipo, pero también para contagiarnos su pasión y compromiso por la verdad y con la gente.
Pero no hay aspavientos, no hay euforia: Murrows permanece impasible durante casi toda la cinta, sus miedos, enojos y alegrías quedan contenidos dentro de su mundo, y sin embargo, es posible leer al personaje cuando cambia de estado de ánimo, es algo sutil, pero Strathairn lo consigue.
Buenas noches y buena suerte no es una cinta del montón, que cuenta la típica telenovela de un hombre dispuesto a sacrificar todo con tal de seguir sus convicciones: es elegante, densa, sublime, inteligente y de final cuasi abierto para dejarnos girando con nuestros pensamientos por largo rato. (Fausto Ponce)
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