Fecha: 22/02/2008
Periódico El Economista, sección “La Plaza”
Reseña
El ojo del mal (The Eye, EU, 2007), dirigido por David Moreau y Xavier Palud, es una cinta bastante mediocre, predecible y de arranque lento; además, no da miedo. Uno podría perderse los primeros 40 minutos de la película y no habría ningún problema, ya que todo pasa en el último acto.
La historia gira en torno a Sydney (Jessica Alba, cuyo papel bien pudo haberlo hecho cualquier otra actriz), una violinista ciega desde los 5 años cuya vida cambia al recibir un transplante de córnea.
Para ayudarla a adaptarse a su nueva condición, Sydney recibe la ayuda del Dr. Paul Faulkner (Alessandro Nivola), una especie de fisioterapeuta que prácticamente llevará a Sydney de la mano para que pueda digerir toda la información visual.
El problema es que Faulkner no está capacitado para lo que Sydney experimenta: sombras del más allá, alucinaciones, fantasmas e imágenes violentas.
Sydney está a un paso de la locura, o bien, está en contacto con el más allá, en cuyo caso, no se sabe si es bueno o malo. Por lo pronto, nuestra violinista desea saber a toda costa de quién son sus nuevos ojos.
Una estética atractiva, un par de efectos y un par de sobresaltos acompañan a El ojo del mal, pero son incapaces de maquillar la falta de suspenso: la acción tarda en ocurrir y cuando llega, todo se resuelve muy rápido (y con moraleja), sin mencionar que los momentos siniestros son pocos para ser una película de terror, o al menos así es como la venden.
En resumen, deja mucho que desear con todo y que la resolución es satisfactoria.
¿Qué pensaba Jessica Alba al poner su nombre en una película que no está a su altura? Mmmm, bueno, la verdad es que si vemos su filmografía sólo Sin City es rescatable, lo demás es muy malo… así, pues, retiro lo dicho: El ojo del mal está a la altura de Jessica Alba. (Fausto Ponce)
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