Apro (Revista Proceso)
Fecha: 05/08/2008
Reseña
Usualmente, las buenas películas históricas nos invitan a aventurarnos en los anales de la historia, para descubrir la verdad detrás de la ficción, pero en el caso de La otra reina (The Other Boleyn Girl, Inglaterra-EU, 2008), la regla no se cumple: la cinta es bastante desangelada, pero aún así, consigue generar cierto morbo en el espectador, capaz de desembocar en wikipedia.org, para revisar la vida de Henry VIII o de la mismas Anna y María Bolena, protagonistas de la película.
La película dirigida por Justin Chadwick gira en torno a la familia Bolena y su ambición por alcanzar el poder, en el momento en que se enteran que la reina catalina de Aragón (Ana Torrent) no ha podido concebir —y probablemente no pueda hacerlo nunca— hijo alguno para el rey Henry VIII (Eric Bana).
En ese momento, el tío de las hermanas Bolena, sugiere al padre de aquellas que Anna (Natalie Portman) se convierta en la amante del rey, antes de las otras familias nobles comiencen a ofrecer a sus hijas. De esta manera, la familia escalaría en riqueza e influencia. Y debe ser Anna pues María (Scarlett Johansson) está casada.
Anna acepta el desafío y es entonces que su padre invita al rey a pasar un fin de semana en su casa. Al principio, Anna va bien, pero mientras todos salen de cacería, ocurre un incidente que ponen en peligro la vida del rey.
Total, que en su convalecencia, es María quien termina cuidándolo y el rey se “enamora” de ella. Así pues, el rey ordena que María y su marido se vayan a ocupar un lugar en su corte, para que el rey pueda ponerle las manos encima a María, lo cual genera rivalidad entre las hermanas, entre la reina y … bueno, eso sólo es el principio de una serie de intrigas y eventualidades motivadas por el hambre de poder.
La otra reina tiene dos grandes problemas: El primero tiene que ver con las protagonistas, y el segundo con la predictibilidad de la historia. De entrada, pensamos que por el título, la cinta hará principalmente un retrato de la Bolena desconocida, o sea de María, pero la verdad es que la atención se divide entre ambas y en ningún caso nos dan oportunidad de profundizar en los personajes, ambos son irracionales y ambiciosos, con la diferencia que una tiene cara de tonta (María) y la otra de facilona (Anna).
Luego, nos topamos con la falta de sopresa: desde el principio, sabemos que las cosas no pueden ir bien para nadie, y esto es independiente de que uno conozca históricamente o no el final de Anna Bolena. A lo anterior, hay que agregar la falta de personalidad del rey, quien luce como un títire soso.
Al final de cuentas, las cinta termina siendo una aburrida lección de moral, con personajes simplones, con trasfondo histórico interesante, pues las hechos que aquí se narran están fundados en un supuesto histórico. (Fausto Ponce)






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Midori 08.12.08 at 4:20 pm
a mí me aburrió un poco… pero lo único que puedo decir es que eric bana es la cosa más sssexy del universo!