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Escrito originalmente el 23 de septiembre de 2013, poco después del final de la serie Dexter


Existen tres aspectos de la serie estelarizada por Michael C Hall que me han llamado la atención desde el principio y que me parecen son sus principales contribuciones.

En primer lugar, Dexter ejemplifica maravillosamente diversas etapas del desarrollo humano: Da cuenta de la introyección de valores de nuestros padres y explora la forma en que poco a poco nos apropiamos de ellos, de tal manera que se crea la ilusión de autonomía, y cómo operamos posteriormente como adultos.

En segundo lugar tenemos el componente moral: El trabajo de Dexter (el personaje) se cimienta en las enseñanzas de su padre, posteriormente lo vemos realizar exploraciones personales que lo vuelven un ente individual y con libre alberío, pero nunca lo vemos matar a quien no lo merece.

En ese sentido, Dexter posee una postura moral muy clara: Los cimientos de nuestros padres cuenta mucho. Y aplica para todos sea cual sea su naturaleza.

Sin embargo, encontramos un segundo discurso que parece ser contradictorio, pues resulta que si bien un niño que nace como asesino serial puede ser encaminado por una ruta “más o menos aceptable”, los hechos en la vida de Dexter parecen sugerir que el fin no justifica los medios. Así pues, las acciones de Dexter traen miseria en aquellos que lo rodean y sugiere el destape de un espiral de perversiones y lados oscuros que nunca llegan a buen puerto.

Dejo hasta aquí lo moral, posteriormente lo retomaré pero quiero continuar con el tercer aspecto que se relaciona con la figura del antihéroe.

Dexter es un antihéroe particular: acaba con los malos pero al final de cuentas es un asesino. Por momentos lo queremos pero usualmente su lado oscuro nos aleja.

En un principio, Dexter es cercano a un animal (volvemos un poco al punto uno), sólo tene necesidades y emociones básicas pero es incapaz de sentir; es un especie de Frankenstein creado por lo peor de una sociedad (un sujeto que descuartiza a su madre frente a sus ojos) y rescatado por dos entes que encarnan la justicia y el conocimiento (su padre y la doctora Vogel) que lo convierten en una aberración de héroe.

A través de la imitación, Dexter aprende a fingir las reglas de una sociedad para verse normal, lo que parece dejar al descubierto cierta hipocresía de nuestra sociedad, pero poco a poco, mientras va imitando y viviendo, Dexter se complejiza y van adquiriendo capacidad para sentir (como ocurre con la computadora Hal 9000 de Odisea del espacio).

El instinto de supervivencia, las lecciones morales, su paternidad y las relaciones interpersonales van complejizando a Dexter y lo van dotando de sentido de conciencia y trascendencia.

Así pues, para sorpresa de muchos, Dexter sí es un héroe: Está por encima de la ley y sólo acaba con los malos, como todos los súper héroes de los cómics. Pero en un mundo donde el asesinato es condenado, la suerte de Dexter es trágica en el sentido moderno: está condenado a sobrellevar su existencia, su necesidad de matar, y aunque eso pueda constituir un bien para la sociedad —recordemos que los malos que asesina no poseen cimientos morales fuertes—, sus acciones son reprochables por la sociedad y en un acto karmático del univeso, devastadoras para las personas cercanas.

La soledad es la recompensa de Dexter. Por un lado, una soledad impuesta y por el otro, por decisión propia gracias a la capacidad de amar que fue desarrollando a lo largo de ocho temporadas.

En el mundo antigüo, recibiría dinero y mujeres; en el mundo moderno, debe soportar el dolor de su existencia.

Debo confesar que, a pesar de que me gusta el género de fantasía, las películas de súper héroes me tienen un poco cansado. Me he divertido mucho con ellas, sobre todo con la trilogía de Batman (Christopher Nolan) y con Deadpool, pero en su mayoría me parecen desechables.

Estoy convencido de que la fantasía, como género narrativo, no suele valorarse como debiera porque se cree que es un género para niños y adolescentes, un género menor, y cuando va dirigido a los adultos es producto de la infatilización. Read more

Una de mis películas favoritas de Disney es La espada en la piedra. No posee la genialidad de El rey león o El libro de la selva, pero tiene gran encanto dentro de un campo didáctico más que narrativo: En tres sencillas lecciones, la cinta es capaz de aportar lecciones básicas para la sobreviviencia de la adolescencia.

Cuando vi La espada en la piedra, mi adolescencia estaba terminando, y aunque me gustaba mucho, no entendía del todo por qué, hasta hace poco que la volví a ver. Read more

Nota: Este texto es uno de los primeros que escribí para mi blog. La fecha original data del 29 de septiembre del 2007, en ese entonces, probablemente, se transmitía la temporada 17 de Los Simpson, en nuestro país.

Para esa época la serie comenzaba a desviarse de lo que los fans habíamos visto en las primeras cinco temporadas, así que este texto creo que tiene más que ver con esos primeros años. Una variación de este texto apareció en mi libro Cosas que debes saber antes de cumplir 40.


Mucha gente que gusta de Los Simpson suele decir, a manera de justificación, que ve la caricatura porque “es una crítica a la familia de clase media estadounidense”. Por supuesto, esta aseveración tiene algo de cierto, sin embargo, hay que recalcar que si bien por un lado se burla de los estándares de la típica “familia americana” y de otras instituciones sociales y políticas, por otro lado posee un fuerte mensaje conservador.

No cabe duda que Los Simpson presentan una cara antistablishment que expone los vicios de la política y la democracia, y que expone al ser humano como un personaje pasional más que racional, situación que abre paso al egoismo y elimina toda posibilidad de un héroe capaz de redimir a la sociedad, pero si de casualidad lo hubiera, Matt Groening, o más bien sus escritores, se encargarían de darle la credibilidad de un político. Read more

A primera vista, Tidal parece una opción sumamente atractiva para los que gustamos de escuchar la música con la mejor calidad, en la medida de lo posible: Tidal consigue reproducir en streaming, música con calidad de CD, y eso es algo que de verdad se agradece. Además, cuentan con una galería de videos, y de seguro habrá contenido exclusivo para la plataforma. Read more