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@RobertoFcoPonce.

Al llegar a la casa donde nació mi abuela, encuentro que está inundada de cánticos que asemejan lamentos, de decenas de tíos y primos que parecen habitar en cada rincón, y de recuerdos que dicen provenir de otro mundo.

Los cantos hablan sobre ángeles que lloran a la orilla de un ojo de agua porque el alma que tenían a su cargo se ha condenado, de demonios que reclaman almas en desgracia o que están enojados porque el señor se las ha arrebatado… En otras ocasiones, los lamentos son ruegos de perdón para que el alma del difunto sea admitida en el cielo.

Las mujeres de la familia son las que cantan e inundan la habitación con su presencia. De vez en cuando, uno que otro varón entra a la sala pero sólo unos minutos; las hermanas de mi abuela, una que otra tía y sus sobrinas, no se han movido de allí en horas y no se moverán hasta el día siguiente. Read more